¿Sabemos realmente por qué desfilamos?
Cada noviembre, las calles de Panamá se visten de gala y al ritmo de las liras, platillos y tambores, miles de personas salen a celebrar las fechas patrias. Es un espectáculo que evoca orgullo, pero es inevitable preguntarse: ¿qué tanto de este fervor es memoria activa y cuánto es solo inercia festiva? Asistir o participar en los desfiles es una tradición hermosa; sin embargo, se empaña el significado si desconocemos el trasfondo heroico y las causas profundas que se conmemoran.
La Independencia de Panamá de España, el suceso del 28 de noviembre de 1821, no fue una simple casualidad; fue el resultado de una compleja mezcla de hastío económico y un despertar político que merece ser entendido por cada ciudadano.
El verdadero desafío de la época actual no es marchar o aplaudir, sino conectar el presente con el pasado. Cuando un espectador o un abanderado desconocen por qué se dio un suceso, la fiesta cívica se reduce a un mero entretenimiento. La historia de nuestro país no debería ser un telón de fondo; debe ser el guion que da sentido a cada tamborazo y nosotros convertirnos en custodios conscientes de un legado de soberanía.
Por ello, la invitación es clara: aprovechemos estas fechas para ir más allá del show. Hay innumerables maneras de acceder a estos datos históricos, desde una breve lectura en línea hasta una visita a un museo local. Lo importante es estar bien informados.