La lotería clandestina creció a la par del juego oficial. En el pasado se conocía como “la bolita” y luego se pasó a llamar “casa grande”. Con el tiempo llegaron la venta de rifas de todo tipo, las loterías de Estados Unidos, Costa Rica y Nicaragua.
Usuarios que ganaron un par de miles en la Lotería Nacional contaron que fueron a la sucursal de Tumba Muerto y les dijeron que el encargado es nuevo y no tiene firma registrada; que vayan a otro lado.