Cultura

Auroville, una utopía espiritual bajo amenaza en la India de Modi

25 de junio de 2026

Salieron de países como Ecuador o Francia para vivir una "aventura extraordinaria" y construir la ciudad ideal en el sur de India. Pero su sueño se volvió pesadilla desde que el gobierno ultranacionalista hindú puso sus ojos en Auroville para imponer su sello político.

Construida en los años 1960 sobre una meseta de laterita roja en el estado sureño de Tamil Nadu, sus habitantes vivieron en Auroville sus ideales de libertad espiritual para todos los credos y nacionalidades.

Hasta que el primer ministro Narendra Modi, un nacionalista hindú, puso su atención en este paraíso comunitario y cosmopolita, e hizo que para muchos de sus habitantes, el sueño se volviera una pesadilla.

"Muchos habitantes viven con miedo e incertidumbre", declaró un exresidente sobre la atmósfera opresiva que según muchos reina en la ciudad experimental de renombre mundial.

"Todos se sienten vulnerables y en peligro", agregó la fuente a la AFP.

La mitad de los 3.300 residentes de Auroville nacieron en el exterior, y ahora viven con miedo de ser expulsados o que les nieguen la visa para permanecer.

Ese clima nocivo se instaló en 2021 con la designación como jefa del gobierno de la ciudad de Jayanti Ravi, una allegada de Modi.

Su misión fue retomar el control del gobierno de Auroville para desarrollar su infraestructura a marcha forzada.

Un buen día, los pioneros que plantaron los primeros árboles descubrieron grandes brechas en medio de la vegetación exuberante. Era el comienzo de un largo pulso entre la dirección y una parte de los residentes decididos a resistir.

"Los valores que defiende Auroville, una ciudad que reinventa nuestra relación con el dinero, sin religión, internacional, con una gran diversidad sociocultural y de opiniones, son muy diferentes de los valores del actual gobierno indio, que es nacionalista, capitalista y religioso", explicó un habitante que pidió guardar el anonimato.

"Al gobierno no le gustan las organizaciones, las estructuras, los individuos que piensan libremente y que disponen de cierta autonomía funcional", confirma el analista político Nilanjan Mukhopadhyay.

- Pioneros -

A unos 10 kilómetros del antiguo enclave francés de Pondicherry, la "ciudad del amanecer" fue concebida por la francesa Mirra Alfassa (1878-1973), llamada "La Madre", compañera espiritual del filósofo Sri Aurobindo (1872-1950), uno de los jefes de la causa independentista india.

Su sueño era construir una ciudad ideal "donde hombres y mujeres de todos los países puedan vivir en paz", escribió en 1965.

K., un europeo de casi 90 años, recuerda los inicios cuando "no había agua, no había electricidad, realmente no había dónde vivir. Éramos pioneros", relata este hombre que conoció a La Madre en 1960.

Desde 1968, este hombre nacido en una familia acomodada trabajó "en la construcción de caminos y la siembra" de miles de árboles, antes de partir a recoger fondos por todo el planeta.

El proyecto urbano (una ciudad para 50.000 habitantes) fue encomendado al arquitecto francés Roger Anger, contemporáneo del brutalista Le Corbusier, en boga en India.

La ciudad fue inaugurada en 1968 con apoyo del gobierno indio y la Unesco.

Vista desde el cielo, Auroville parece hoy un bosque tropical en cuyo centro está el Matrimandir, un templo de meditación.

Luego vienen caseríos dispersos con chozas de techos de hoja de palma o de chapa, edificios de cemento posmodernos o urbanizaciones de inmuebles blancos.

Opera con modelos alternativos de propiedad, educación, cultura ecológica y gobernanza.

"Una aventura extraordinaria", recuerda Christine Devin, quien llegó a Auroville en 1974 desde París, en un viaje por tierra con unas 40 personas.

Recuerda los pozos que había que excavar, las tierras que irrigaban, las casas y edificios comunes que construían.

"Correspondía a muchas cosas que yo necesitaba", comentó esta francesa de 76 años encargada de la editorial de Auroville.

"Esa sensación de trabajar para algo más grande que uno", continuó, "teníamos la libertad de desarrollarnos, de cometer errores, de organizar las cosas un poco como queríamos".

- "Autoridad absoluta" -

Desde su cargo de secretaria del consejo de administración, Jayanti Ravi, de 58 años y graduada de Harvard, pretende "seguir adelante" para alcanzar el crecimiento de la ciudad que se extiende por 20 km2, dice a la AFP.

Una ley aprobada en 1988 por el Parlamento indio dio estatus legal al proyecto de creación de la Fundación Auroville, dirigida conjuntamente por un consejo administrativo nombrado por el gobierno, un consejo consultivo internacional y una asamblea de residentes.

Sus detractores acusan a Ravi de imponer su "autoridad absoluta" sobre una comunidad hasta ahora autogestionada, al decidir quién puede obtener visa, despedir empleados e imponer un reglamento cada vez más restrictivo.

Tras consagrar su vida y su considerable herencia a Auroville, K cuenta que vivió más de dos años con miedo de ser expulsado, tras el inexplicado rechazo de su solicitud de extensión de visa.

"Cuando tu vida y tu permanencia en el país del alma están amenazados, es muy desestabilizante", expresó el octogenario, quien reservó su identidad.

"Yo he pagado el precio, he envejecido, me enfermé. Pero por la gracia de Dios, finalmente me concedieron el visado", contó.

La mayoría de sus hijos y nietos viven a su lado, y no dispone de medios para regresar a su país, donde "nunca me sentí realmente en casa".

Cuatro residentes han sido expulsados, decenas están bloqueados sin visa fuera del país y cientos deben esperar meses por la renovación del salvoconducto, según varios testimonios.

Varios terminaron por irse de India, según un habitante que pidió reservar su identidad.

Pero Ravi asegura que "99% de la gente obtiene su visa" y que quienes no la obtienen es porque "infringen las leyes y obstruyen el trabajo del gobierno".

- "Presiones" -

Partir de Auroville implica para muchos renunciar al lugar al cual dedicaron su vida.

Aquí no existe la propiedad. Para convertirse en auroviliano hay que invertir entre 20.000 y 30.000 euros (22.000 a 34.00 dólares) por una parcela o una casa que no se puede vender ni transferir.

Tampoco circula el dinero entre los residentes, ni en la tienda cooperativa ni en el comedor solidario.

El funcionamiento de la ciudad está financiado por fondos generados por los cientos de miles de turistas que la visitan cada año, además de donaciones y, en menor medida, subvenciones gubernamentales.

No hay salario ni impuestos, pero sí una "manutención", un tipo de ingreso mensual de poco más de 200 dólares entregados a los aurovilianos a cambio de un mínimo de seis horas de trabajo diarios.

Ravi tiene el poder de suspender la entrega de esa suma, y lo utiliza como "un medio de presión para las personas que no están de acuerdo con ella", reclamó un habitante que pidió no ser identificado.

Ella afirma querer "recibir cada vez más personas, en especial extranjeros, en busca de las más altas aspiraciones y decididas a vivir una vida en plena conciencia".

- "Libertad de expresión" -

En su edición de diciembre, la revista francófona de la ciudad traducía el sentimiento de desazón: "Uno se despierta preguntando qué nueva catástrofe se abatirá sobre Auroville".

A inicios de este año, la revista mensual en inglés Auroville Today anunció que no se publicaría más, 37 años después de su primer número.

"La nueva política no nos permite continuar porque ahora hay que destacar exclusivamente informaciones positivas (...) Por lo tanto, los redactores de Auroville Today decidieron abandonar el barco antes de limitar su libertad de expresión", escribió la redacción en su editorial.

Desde la llegada de Modi al poder, la libertad de prensa está en crisis en India, según Reporteros Sin Fronteras (RSF), que señala la concentración de medios y un alineamiento político cada vez mayor.

Desde 2021, también se han talado decenas de miles de árboles y se han intercambiado tierras.

Sin embargo, los edificios prometidos nunca se construyeron y la Crown Road, una ruta circular de 4,3 km prolongada por 12 radiales, sigue en obras.

Según un informe publicado en febrero por el comité consultivo independiente Auroville Global Fellowship existen "transacciones financieras opacas".

Con artículos, manifestaciones y acciones judiciales, los residentes de Auroville se han organizado para luchar contra estas políticas.

En noviembre de 2024, el diputado C. Ve. Shanmugam, de Tamil Nadu, pidió investigar el intercambio por parte de la Fundación de Auroville de terrenos de alto valor de mercado situados a lo largo de carreteras muy transitadas, por terrenos de menos valor en zonas alejadas.

En marzo de 2025, la Alta Corte de Justicia de Chennai rechazó un recurso para anular todas las transacciones desde 2021. Varias otras acciones judiciales iniciadas por los vecinos continúan su curso.

Para el ambientalista Piyush Manush, esta lucha es más que un símbolo.

"Si Auroville", que tiene prestigio internacional, "no resiste el saqueo y el pillaje de nuestros recursos naturales, estamos todos condenados", declaró Manush.

- Turismo espiritual -

Algunos ven intenciones políticas en la toma de control de Auroville por parte de las autoridades.

"Probablemente detrás de esto haya objetivos financieros, pero también la intención de desarrollar un turismo espiritual de masa y de crear un escaparate para difundir ciertas ideas nacionalistas", expresó un residente nacido en India.

Desde la llegada de Modi al poder en 2014, varios sitios de culto hindúes, budistas, jainistas y sijs, además de ciudades como Varanasi, Sarnath y Bodh Gaya, han sido renovados y acondicionados. No así los lugares de culto musulmán, señala el analista Nilanjan Mukhopadhyay.

Modi "quiere apropiarse de la herencia de Sri Aurobindo" y "busca presentarlo como una figura centrada en el hinduismo para afirmar que la civilización base del país es hindú", señaló, viendo en ello "una manera de reescribir la historia".

Pero a pesar de las presiones, Auroville sigue siendo "un lugar ideal", sostuvo el ecuatoriano Jorge Ayarza, de 58 años, quien llegó hace una veintena de años.

Es una "comunidad que (...) evoluciona", sostiene este ingeniero que creó un laboratorio especializado en energías renovables.

"El hecho de estar aquí, juntos, de perseguir un sueño, no lo encuentras en ningún otro sitio", expresó.

Por su parte, Christine Devin aguarda la renovación de su visa. "Si fuera hoy cuando llegara en caravana y tuviera la misma edad, creo que no me quedaría".

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