El ruido en las fiestas y cultos, fuente de conflicto
Las fiestas ilegales, los conocidos “parking”, el ruido excesivo y otras actividades no autorizadas como los cultos de oración se han convertido en un foco creciente de conflicto en barriadas y áreas residenciales del país, afectando la convivencia social, el descanso y la seguridad de los vecinos.
Pier Janson, representante de Don Bosco, explicó que las juntas comunales no tienen facultad sancionadora. “No somos una autoridad competente para multar o llamar la atención. Si encontramos un vehículo mal estacionado o una fiesta con ruido excesivo, lo único que podemos hacer es elevar el caso a la autoridad correspondiente”, señaló.
Desde el análisis académico, el director del Departamento de Sociología de la Universidad de Panamá, José Clemente Lasso, considera que los “parking” son expresiones culturales propias de ciertos grupos sociales, pero que entran en conflicto con las normas de convivencia. “Estas formas de diversión suelen darse en comunidades con altos niveles de exclusión social, donde se normaliza ocupar la calle, poner música a alto volumen y consumir licor”, indicó.
Además, el representante de Bella Vista, César Kiamco, reconoció que las quejas por ruido y fiestas ilegales responden a una preocupación legítima de los vecinos. “No es un tema que se pueda minimizar. Se necesita una acción coordinada entre jueces de paz, Policía Nacional y municipios para hacer cumplir las normativas vigentes”, afirmó.
Por su parte, el sociólogo Gilberto Toro, especialista en comportamiento social, advirtió que cuando estas actividades se organizan de forma ilegal y sin parámetros claros, el impacto para quienes no participan es más negativo.
Mientras tanto, comunidades de distintos puntos del país siguen atrapadas en un “área gris” institucional, donde la falta de recursos, coordinación y educación ciudadana permite que las fiestas ilegales y el ruido excesivo continúen normalizándose.
ml | El Jefe de Salud de Adultos del Minsa, Israel Cedeño explicó los riesgos de salud en fiestas y cultos como: la propagación de enfermedades infecciosas por hacinamiento, problemas de salud mental como estrés, ansiedad por ruido y desorden, accidentes y lesiones por consumo de alcohol y drogas, contaminación sonora, desechos, y el deterioro de la convivencia vecinal.