Meduca llama a proteger a los niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad
Casos relacionados con violencia doméstica, posibles agresiones, vulneración de derechos y afectaciones emocionales, manifestadas a veces a través de conductas de autolesión, así como presuntas situaciones de agresión sexual que requieren intervención y acompañamiento especializado, forman parte de las problemáticas identificadas en escuelas públicas de nivel primaria por los especialistas del Proyecto de Orientación.
“Situaciones de vulnerabilidad vinculadas al entorno familiar, social y escolar de algunos estudiantes han sido identificadas por orientadores del Ministerio de Educación (Meduca) durante las atenciones, acompañamiento y seguimiento que se desarrollan en centros educativos de primaria de todo el país. Los hallazgos evidencian factores de riesgo que pueden incidir en el bienestar emocional, social, físico y académico de niños, niñas y adolescentes, lo que ha permitido activar mecanismos de apoyo y orientación para brindar una respuesta a cada caso detectado”, expresó el Meduca en un comunicado.
Los resultados surgen tras la implementación, por primera vez, del servicio de orientadores en los centros educativos de primaria. Esta iniciativa busca obtener un diagnóstico preliminar en dicha población, fortaleciendo la detección y atención oportuna de situaciones que puedan afectar su desarrollo integral.
La ministra de Educación, Lucy Molinar, destacó que uno de los principales retos es atender las necesidades emocionales de los estudiantes. Explicó que los equipos de orientación han identificado casos de niños y niñas que viven una “orfandad de padres vivos”, donde, pese a contar con una familia, enfrentan una ausencia de acompañamiento afectivo y emocional que impacta su bienestar. En este sentido, declaró una emergencia afectiva que requiere mayor atención y compromiso por parte de los padres y la sociedad.
Ante esta realidad, el Meduca hace un llamado a las familias, comunidades y a la sociedad en general a mantenerse vigilantes, fortalecer la comunicación con los niños, niñas y adolescentes, escuchar sus necesidades y brindarles espacios de confianza donde puedan expresar sus emociones y las situaciones que les afectan.
“La protección de la niñez y adolescencia es una responsabilidad compartida. La detección temprana, el acompañamiento y la articulación entre la escuela, la familia y las instituciones permiten generar redes de apoyo que contribuyen al bienestar integral y al desarrollo seguro de los estudiantes”, instó la institución.