Billaristas batallan contra la idea que tienen de “deportistas de bar”
El billar está registrado en Panamá como un deporte, con una federación nacional amparada por Pandeportes y que desarrolla, como cualquier otra, eliminatorias para seleccionar a los representantes para las competencias internacionales.
Actualmente se registran afiliados en la federación 300 varones y mujeres. Estas últimas incursionaron hace 10 años en esta actividad, catalogada en un principio como “solo para los hombres”, según Nicolás Pino, presidente de la Federación Panameña de Billar.
La percepción general apunta a que el juego de billar va de la mano con el ocio y la ingesta de bebidas alcohólicas, prejuicio que cuestiona Pino, quien explica que este deporte “tiene un alto nivel de competencia”. El Club Deportivo Billares Nelson, en Obarrio, es la casa de las justas nacionales e internacionales.
“El billar es concebido como un deporte ciencia, ya que se usan los razonamientos de las leyes de física y matemáticas, además de la coordinación del cuerpo y la mente del billarista”, comenta Jorge Díaz, vigente campeón nacional.
“Se debe entrenar para estar en forma y resistir jornadas de hasta seis horas de juego en los campeonatos”, asegura Díaz.
Los torneos locales, y también regionales, se desarrollan con premios que no llegan a ser atractivos para asumir esta actividad como una forma de vida profesional en Panamá, expresa Patricia Villalba, jugadora con cuatro años de experiencia. “Este juego no es fácil y requiere de esfuerzo, por lo que lo pueden practicar todos los géneros”.
Villalba se inspira en Isabel Bolaños, subcampeona nacional que ha ganado a mujeres y hombres por igual, siendo además considerada la primera jugadora sobresaliente en el país.
Una buena mesa es fundamental para ensayar. En Panamá, son confeccionadas por 2,100 dólares. Por su lado, las bolas de marfilina tiene un precio de $350 por grupo. El mantenimiento de estas mesas puede costar $300 mensuales.
Los tipos de billar que se practican en Panamá

Bola 8. Utiliza las 15 bolas del conjunto. Se da entre dos jugadores o por equipos, los cuales deben introducir las bolas que le corresponden (rayadas o planas), y al final embocar la 8 para ganar.

Bola 9. Sólo se utilizan las nueve primeras bolas. El objetivo final es introducir la 9 en alguno de los agujeros, pero antes se deben meter las bolas de colores siguiendo un orden (empezando por el 1).

Bola 10. Es de tiro anunciado, jugada con una bola blanca y diez de color del 1 al 10. El objetivo del juego es embocar la 10 con cualquier tiro legal tras el saque. Es para dos jugadores o dos equipos.
Edwin Raúl Pérez
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