Boxeo: Ucraniano Oleksandr Usyk vence a neerlandés Verhoeven y retiene sus títulos
El rey de los pesos pesados, Oleksandr Usyk, retuvo este sábado sus títulos con una victoria dramática y controvertida por detención del árbitro sobre el neerlandés kickboxer Rico Verhoeven, a falta de un segundo para el final del undécimo asalto en Egipto.
A la sombra de la Gran Pirámide de Guiza, Verhoeven había estremecido al campeón ucraniano y parecía ir por delante antes de ser derribado y de que fuera finalmente detenido el combate.
"Pensé que había sido una detención prematura, pero al final no depende de mí", dijo Verhoeven a la cadena DAZN.
"Quería que el árbitro me dejara salir a morir en mi ley o que me dejara seguir en el duodécimo asalto. Sentía que estábamos bastante parejos en las tarjetas", agregó.
Doble campeón unificado, Usyk posee actualmente los cinturones de los pesos pesados de la AMB, CMB y FIB, y sigue invicto, ahora en 25 combates profesionales.
"Sé que ahora mismo el pueblo ucraniano está sentado en los refugios antiaéreos; mi hija también está en un refugio antiaéreo. Me envió un mensaje diciendo: 'Papá, te quiero, vas a ganar'", dijo Usyk, que retuvo los cinturones de campeón.
"Esta pelea fue dura. Fue una buena pelea" agregó Usyk que tuvo palabras de elogio para el neerlandés: "Eres un peleador increíble".
Y es que a pesar de haberse enfrentado a excampeones como Tyson Fury, Anthony Joshua y Daniel Dubois, Usyk afrontó quizás la pelea más dura de su carrera frente a un adversario que sólo había boxeado una vez antes, en 2014.
Verhoeven es una leyenda del kickboxing, pero nadie esperaba que le causara tantos problemas al gran Usyk en un combate de boxeo.
Sin embargo, hasta la controvertida detención arbitral, había demostrado ser mucho más que un rival incómodo y le dio al ucraniano un enorme susto.
Su estilo entrecortado, su agresividad arrolladora y su potente derecha incomodaron a un Usyk que pareció apagado durante buena parte de la pelea.
- Vehoeven se cansa y Usyk aprovecha -
Pero cuando Verhoeven, exhausto, empezó a acusar el cansancio en el undécimo asalto, Usyk desató un uppercut espectacular que lo mandó a la lona.
Quedaban apenas unos segundos para que se acabara el asalto cuando Verhoeven se levantó del tapiz, pero Usyk fue directo a rematar, desencadenando una ráfaga de golpes antes de que el árbitro detuviera el combate con el neerlandés tambaleándose, pero todavía en pie.
Con tan poco tiempo restante en el asalto, pareció una decisión tremendamente controvertida la tomada por el árbitro.
A pesar de que Verhoeven estaba recibiendo un castigo considerable, probablemente seguía por delante en las tarjetas.
El neerlandés había empezado bien, conectando un par de derechazos brutales en el asalto inicial.
A Usyk le costó encontrar la distancia y, aunque firmó un buen cuarto asalto, sacudiendo a Verhoeven con un uppercut, parecía estar perdiendo la mayoría de los primeros rounds.
A medida que los asaltos iban pasando, todos esperaban que Usyk impusiera su superioridad, pero eso no sucedió hasta el final del undécimo: un derechazo limpio mandó a Verhoeven a la lona.
Cuando el neerlandés se puso en pie, Usyk desató otra andanada, pero Verhoeven parecía que iba a ser salvado por la campana, hasta que intervino el árbitro.
"Estoy súper orgulloso de mi actuación y espero que el mundo del boxeo me acepte como boxeador", afirmó Verhoeven.