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Colas de espera, fresas y color blanco: Wimbledon cultiva su singularidad

29 de junio de 2026

Guardar cola toda la noche para hacerse con un boleto y después saborear una aperitivo mientras se ve pasar a tenistas vestidos de blanco inmaculado: el torneo de tenis de Wimbledon, que comenzó este lunes, presenta varias particularidades que lo convierten en un evento "muy británico".

- Las colas -

Para asistir al emblemático torneo sobre hierba hay que participar en un sorteo en el que pocos son los elegidos. Para el resto queda la opción de hacer fila para hacerse con una entrada, algo no apto para impacientes.

Este lunes por la mañana, a las 8H30 locales, unas 10.000 personas ya estaban en la fila.

Entre ellas, la estadounidense Boo Benson, de 61 años. Llegó a la cola a las 03H45 de la madrugada. "¡Fue divertido! Conocimos a muchísima gente. ¡Compartimos nuestras cobijas, nuestra frazadas!", cuenta sonriente a la AFP.

Pagó por su entrada 33 libras (algo más de 40 dólares) que daba acceso durante el día a varias pistas, pero no a las más prestigiosas.

La cola es "cada vez más popular" y la gente "llega cada vez más temprano", explica Sally Bolton, explica general del torneo.

"Estamos comprometidos con los valores que representa esta cola, es decir, la accesibilidad", la posibilidad de que todo el mundo compre una entrada, defendió en una rueda de prensa.

- Círculo exclusivo -

Si "The Queue" (la cola) está abierta a todo el mundo, el llamado pase "Debenture" es, por contra, muy elitista.

Se trata de un pase premium con una validez de varios años.

Otorga derecho a un asiento privilegiado en la pista central o en la pista número uno durante cinco años del torneo, así como al acceso a restaurantes y bares exclusivos.

Para los años 2026 a 2030 en la pista central, los bonos más baratos se cotizaban a 116.000 libras (153.000 dólares).

"Los fondos recaudados gracias a su emisión sirven para financiar mejoras en el recinto, en beneficio de todos nuestros visitantes", aseguran los organizadores en la página de internet de Wimbledon.

- De blanco -

El torneo de Wimbledon tiene también el código de vestimenta más estricto del circuito.

Los jugadores y jugadoras deben vestir de blanco "desde el momento en que entran en el recinto de la pista".

Esta medida está vinculada con la historia aristocrática de este deporte: cualquier rastro de sudor se consideraba impropio, y este era menos visible sobre el blanco.

Los cordones deben ser blancos, al igual que los calcetines o las muñequeras. Las únicas excepciones son las braguitas para las mujeres.

Pero la jugadora japonesa Naomi Osaka es conocida por lucir atuendos fuera de lo común cuando entra en liza en un Grand Slam.

Este lunes lo volvió a hacer en Wimbledon y entró a la pista con un vestido inspirado en un kimono, una prenda obra de la diseñadora japonesa Hana Yagi. Eso sí, con un color blanco inmaculado

- Fresas -

Las fresas con nata son desde hace mucho tiempo una tradición en Wimbledon. Esta se remontaría a los inicios mismos del torneo, en el siglo XIX, cuando esta fruta era un producto de temporada y solo estaba disponible durante unas semanas en junio y julio.

Entre los temas de conversación en Wimbledon no falta su sabor (¿son más dulces que el año pasado?) y también el precio de la ración de fresas, fijado este año en 2,70 libras (3,1 euros).

El aperitivo Pimm's también es un clásico en Wimbledon. Es un cóctel muy británico, fresco y ligeramente afrutado, a base de ginebra, alargado con limonada y adornado con frutas y menta.

"Es absolutamente un cliché", bromea Paola Biti, una alemana que vive en Londres y que está por primera vez en Wimbledon: en sus manos lleva unas fresas y un Pimm's.

"Lo único que nos falta es un sombrero", bromea mientras se resguarda del sol.

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