“Estoy tranquilo, muy confiado”, dijo el médico de Maradona
En medio de las acusaciones de mala praxis y por supuesto abandono, el neurocirujano Leopoldo Luque, que atendía médicamente a Diego Maradona, intenta ‘aclarar’ su rol en la internación domiciliaria del ‘Diez’ en San Andrés, último paradero de astro argentino del fútbol.
En la mañana de ayer lunes, cinco días después de que "El Pelusa" muriera por un paro cardíaco, Luque, que hasta ahora no ha sido imputado pero cuyo domicilio y consultorio médico fueron objeto de varios registros judiciales el domingo, decidió presentarse en la Fiscalía voluntariamente a cargo del caso para informarse de su situación, pero no le tomaron declaración al no estar formalmente acusado.
Luego del procedimiento judicial, Luque defendió su tratamiento a Maradona, quien falleció el miércoles de un paro cardíaco tras haber sido operado de un edema cerebral el 3 de noviembre. El excapitán de la selección argentina había cumplido 60 años hace casi un mes.
“Se hizo lo que había que hacer y más también”, dijo Luque, quien terminó llorando en el transcurso de la rueda de prensa de 40 minutos.
“No tengo nada que reprocharme”. Luque argumentó que era muy difícil tratar con Maradona, al asegurar que se resistía a recibir tratamientos médicos al punto que lo echó en múltiples ocasiones de su casa.
Sostuvo que él era su neurocirujano y no su médico de cabecera y que las decisiones se tomaron entre un equipo médico y que él no tenía jerarquía sobre los demás. También señaló que él le hacía sugerencias que el astro aceptaba o no aceptaba.
“Diego hacia lo que quería”, dijo Luque, resaltando el fuerte carácter de Maradona. “Diego necesitaba ayuda, no había forma de entrarle”.
