Sin su hombre gol, el anfitrión EEUU afronta su prueba de fuego ante Bélgica
Estados Unidos disfruta de un Mundial aún mejor del que podía soñar: los resultados acompañan, su fútbol seduce y la pasión de Mauricio Pochettino contagia dentro y fuera del vestuario. Pero esa ola de entusiasmo afrontará su primera gran prueba el lunes cuando los coanfitriones se midan a Bélgica en los octavos de final.
El desenlace del duelo en Seattle puede marcar la línea entre el éxito y la decepción en un país que, de la mano de la FIFA, ha realizado una monumental apuesta por el despegue definitivo del soccer.
Estados Unidos, cuyo techo en la era moderna son los cuartos de final alcanzados en 2002, superó la primera fase como líder de grupo y se deshizo sin demasiadas dificultades de Bosnia y Herzegovina en los dieciseisavos de final.
En este recorrido exhibió un juego intenso, dinámico y ofensivo que le ganó rápidamente un lugar en la lista de equipos revelación.
Antes del torneo, todos los focos apuntaban a Christian Pulisic como faro del Team USA pero el punta del AC Milan todavía no ha cantado gol, cediendo el protagonismo a Folarin Balogun, la sensible baja que tendrá el lunes Estados Unidos.
El delantero del Mónaco, que brilló con un doblete en el estreno ante Paraguay (4-1), abrió también la lata en el triunfo ante Bosnia y Herzegovina (2-0).
Balogun era el hombre del partido hasta que, en un giro de guion insospechado y costoso, vio una tarjeta roja directa por pisar el tobillo derecho del defensor Tarik Muharemovic cuando pugnaban por un balon.
- Balogun, suspendido -
Con Balogun sancionado, Pochettino tiene la opción de introducir a otro delantero puro como Ricardo Pepi o Haji Wright o de recolocar a Christian Pulisic desde el extremo, adelantando a su vez a Malik Tillman y reforzando el centro del campo.
"Somos un colectivo, somos mucho más que un solo jugador, o que once jugadores", remarcó el central Chris Richards.
El jugador del Crystal Palace será el jefe de la zaga ante Bélgica, una potencia del fútbol europeo venida a menos pero que aún conserva algunas peligrosas armas.
Senegal pudo comprobarlo en la ronda anterior cuando sucumbió ante los Diablos Rojos por 3-2 en la prórroga después de haber ido ganando 2-0 hasta el minuto 86.
En apuros desde la fase de grupos, que cerró con una victoria y dos empates, Bélgica está lejos del nivel del Mundial de 2018, en el que fue tercera, pero conserva un enorme portero (Thibaut Courtois), centrocampistas con calidad y experiencia (Kevin De Bruyne, Youri Tielemans) y una flecha en ataque (Jeremy Doku).
"Es un desafío enorme", reconoció el centrocampista estadounidense Tyler Adams. "Tienen mucha calidad pero creemos que también es nuestro caso. Esperamos un gran duelo".
- Recuerdo amenazante -
Si hay un motivo que modera el optimismo estadounidense es el recuerdo aún fresco de la goleada 5-2 que Bélgica le asestó en un ensayo disputado en marzo en Atlanta.
"Fue un partido amistoso, no tiene nada que ver. Están hechos para experimentar ciertas cosas", trató de matizar el carrilero Sergiño Dest.
El combinado de Estados Unidos, un país donde el fútbol masculino sigue siendo un deporte menor, no quiere frenar la creciente ilusión que la rodea, con estadios llenos y un ambiente de alegría que refleja la sintonía con cuerpo técnico y jugadores.
El símbolo de esta conexión es la adopción del clásico "Take Me Home, Country Roads" de John Denver como himno de la selección, que Pochettino entona a todo pulmón tras los partidos con sus futbolistas y espectadores.