Una barbacoa en solitario: Arteta explica cómo se enteró que el Arsenal era campeón
Mikel Arteta estaba preparando una barbacoa, solo en su jardín, cuando su equipo se proclamó campeón de Inglaterra, el martes gracias al empate del Manchester City contra el Bournemouth (1-1), partido que no vio, explicó este jueves el entrenador del Arsenal.
Los jugadores y parte del cuerpo técnico vieron juntos, en una pantalla gigante en el centro de entrenamiento de Colney, el partido entre el City y el Bournemouth.
Los presentes compartieron fotos y vídeos de escenas de euforia, pero Arteta no aparecía en ellas.
"Se suponía que tenía que estar en Colney para ver el partido con los chicos y el cuerpo técnico, porque era lo que ellos querían, pero no pude. Veinte minutos antes del partido, tuve que irme. No conseguía aportar la energía que quería. Y creo que también era su momento, para verlo juntos, para ser ellos mismos", explicó en rueda de prensa.
En su casa, se fue al jardín mientras su mujer y sus tres hijos veían el partido del Manchester City.
"Empecé a encender el fuego, a preparar una barbacoa. No vi nada del partido. Solo oía ruidos de fondo, en el salón. Y, de repente, mi hijo mayor abrió la puerta del jardín, empezó a correr hacia mí, llorando, me abrazó y me dijo: 'somos campeones, papá'. Luego llegaron mis otros dos hijos y mi mujer y fue maravilloso, fue mágico".
"Es una de las mejores sensaciones que he tenido nunca", dijo, al ser preguntado por sus emociones en el momento del título.
En cuanto al hecho de haberse perdido la noche con sus jugadores, asegura que no tiene ningún remordimiento.
"Era su momento, tenían que seguir siendo ellos mismos en ese momento. Si yo hubiera estado allí, creo que no habría sido lo mismo. Me alegro de haberlo hecho así", explicó.
El Arsenal no ganaba la liga inglesa desde el título de 2004, hace veintidós años, cuando Arsène Wenger dirigía al equipo de los Invencibles -terminaron invictos-, en el que figuraban Thierry Henry, Robert Pirès y Patrick Vieira.
Los Gunners disputarán el 30 de mayo en Budapest la final de la Liga de Campeones contra el París Saint-Germain.