Los ganaderos de Somalia, víctimas de un hach sin peregrinos

El hach, la peregrinación anual a La Meca, suele generar importantes ingresos para Somalía y sus ganaderos, que exportan animales a Arabia Saudita, pero la...
  • Un vendedor de camellos en un mercado de Mogadiscio (Somalia), el 30 de julio de 2020

El hach, la peregrinación anual a La Meca, suele generar importantes ingresos para Somalía y sus ganaderos, que exportan animales a Arabia Saudita, pero la limitación este año del número de peregrinos por el coronavirus supone un duro golpe para su actividad.

Solo algunas decenas de miles de fieles residentes en Arabia Saudita pudieron participar este año en las ceremonias, muy lejos de los 2,5 millones de personas de 2019.

"El negocio es malo", dice Yahye Hasan, que trabaja en el mercado de ganado más grande de Mogadiscio.

"Los efectos de coronavirus se notan. Los países árabes no demandan animales de Somalia y los ganaderos nómadas que suelen llevar sus rebaños a la ciudad para venderlos tienen miedo de venir, por temor a infectarse", explica Hasan.

"Vemos una disminución drástica de la demanda" y la oferta también es menor de lo normal, confirma Nur Hasan, otro negociante de ganado en la capital de Somalia.

El hach, la peregrinación anual a La Meca, ciudad santa del oeste de Arabia Saudita, que se celebra esta semana es uno de los cinco pilares del islam que todos los fieles tienen que cumplir una vez en su vida si tienen medios para ello.

- Camellos a mitad de precio -

Casi dos tercios de las exportaciones de ganado de Somalia están destinadas a Arabia Saudita, según el Banco Mundial. Así, en 2015 más de cinco millones de cabezas de ganado —cabras, corderos, camellos y vacas— viajaron a ese país desde los puertos de Somalia.

"La anulación del hach tiene consecuencias muy importantes para la vida y los ingresos de la población somalí", dice a la AFP Ahmed Khalif, director en Somalia de la oenegé Acción contra el Hambre.

El comercio del ganado representa el 60% de los ingresos de los hogares de pastores en el país, según Khalif.

Casi tres cuartas partes de los ingresos de exportación de Somalia proceden del ganado y aunque hay exportaciones todo el año "la mayoría, el 70% de los animales [exportados], tiene lugar durante este periodo del hach".

Pero ahora, con la limitación de las exportaciones, la oferta supera ampliamente la demanda en los mercados locales, lo que hace caer los precios.

Los camellos por ejemplo se venden por 500 dólares, la mitad de su valor normal, dice Khalif.

No solo los ganaderos no tienen ingresos sino que además cuidar a los animales que pensaban vender supone costes suplementarios, explica Ise Muse Mohamed, un negociante especializado en ese sector de la ciudad costera de Eyl (norte).

- "Vender más cabras" -

"Cuidar centenares de cabras o de ovejas durante un año supone obligatoriamente costes, como el salario de los que tienen que cuidarlas", explica.

"Es una auténtica crisis", asegura. "Pensamos que solo Dios puede limitar su impacto. Si continúa así, las consecuencias serán todavía más graves", añade.

El aumento de los costes y la pérdida del mercado saudita obligan a los ganaderos como Adow Ganey, en la ciudad de Hudur (centro), a vender sus animales muy baratos.

"Cuando la familia quería comprar bienes de primera necesidad, como azúcar o vestidos, llevábamos una o dos cabras al mercado" para venderlas, explica. "Pero este año las cosas cambiaron. Hay que vender más cabras para lograr el dinero que necesitamos".

Para los ganaderos y comerciantes somalíes, que ya se enfrentan a décadas de conflicto e inestabilidad política, a sequías cada vez más frecuentes y a una plaga de langostas del desierto, las restricciones del hach este año podrían ser la gota que colma el vaso.

"Nunca habíamos visto una situación así. Esto afecta a todo el mundo", dice Abdqadar Hashi, un exportador de ganado de Hargeisa, la capital de la república autoproclamada de Somalilandia (norte), donde se encuentra el gran puerto de Berbera.