El Parlamento griego juega la última carta sobre el nombre de Macedonia
Atenas (AFP) - El parlament griego somete a votación este jueves un acuerdo que pone fin a 30 años de contenciosos entre Grecia y Macedonia sobre el nuevo nombre de la república balcánica vecina, una cuestión que siembra discordia en el tablero político griego.
El debate, que comenzó el miércoles, concluirá la madrugada del viernes con una votación sobre el acuerdo greco-macedonio firmado el pasado junio por el que se rebautiza al país vecino como 'República de Macedonia del Norte'.
Los partidarios del no están llamados a manifestarse la tarde del jueves a las puertas del Parlamento en Atenas, convocados por asociaciones que defienden 'la grecidad' de Macedonia.
Una concentración de decenas de miles de personas celebrada el domingo derivó en enfrentamientos entre un grupo de manifestantes con pasamontañas y los efectivos antidisturbios, dejando unos 40 heridos, entre ellos al menos cuatro periodistas y 25 policías.
El gobierno señaló directamente a 'extremistas' del partido neonazi Amanecer Dorado.
La mayoría de los partidos políticos griegos se opone fervientemente al nuevo nombre de Macedonia del Norte, ya sean de extrema derecha, los socialistas de Kinal, los comunistas de KKE o la gran formación conservadora Nueva Democracia, que cuenta con 78 diputados.
A pesar de esta oposición, se prevé que el acuerdo sea validado por 151 votos de los 300 miembros del Parlamento griego.
Después del sí de los diputados de Macedonia del Norte, hace dos semanas, la ratificación por parte del Parlamento griego será el último acto de una disputa que se remonta a los años 1990, cuando se creó este pequeño país de los Balcanes, tras la disolución de Yugoslavia.
Además de normalizar las relaciones bilaterales, la entrada en vigor del acuerdo abrirá la vía a la adhesión de Macedonia del Norte a la Unión Europea y a la OTAN, a lo que Atenas se oponía hasta ahora.
Pero la nueva apelación sigue generando polémica en Grecia, tanto entre la clase política como en la sociedad, a unos meses de las elecciones legislativas, previstas en octubre.
La coalición gubernamental de Alexis Tsipras fue la primera víctima de esta controversia la semana pasada, cuando la salida del partido soberanista de los Griegos Independientes (Anel), fiel aliado del primer ministro, y la dimisión de su líder, Panos Kammenos, de la cartera de Defensa, debilitaron la mayoría del gobierno.
En un voto de confianza, Alexis Tsipras pudo asegurarse el apoyo de 151 diputados, aunque sigue siendo una mayoría frágil.
Además de los 145 diputados de su partido, Syriza, el primer ministro cuenta con los votos de al menos cuatro diputados más, disidentes de los pequeños partidos de centro-izquierda Kinal y Potami.
- Falta de consenso -
Entre la derecha, el dirigente de Nueva Democracia, Kyriakos Mitsotakis, llamó a sus diputados a mantener 'la unidad' y criticó un 'mal' acuerdo.
'Las líneas nacionales del país se violaron', denunció, acusando al gobierno de haber cedido al país vecino 'la identidad y la lengua macedonias'.
Para muchos griegos, especialmente del norte del país, donde se encuentra la provincia de Macedonia (lugar de nacimiento del antiguo rey Alejandro el Grande), la palabra 'Macedonia' solo pertenece al patrimonio histórico griego. Algunos incluso temen que el país vecino tenga desos de anexionar la provincia griega homónima.
'Estas preocupaciones son exageradas', indicó a la AFP Yannis Armakolas, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Tesalónica, lamentando la falta de 'consenso de los partidos' y de un 'verdadero debate público' sobre una cuestión de importancia nacional.
Si el acuerdo no entra en vigor, 'las consecuencias del fracaso serán importantes', advirtió Matthew Nimetz, mediador de la ONU para esta cuestión en una entrevista a la agencia de prensa griega, Ana.