El Parque de Los Aburridos, una leyenda imborrable

  • Victor de la Hoz columnista

Quien no conoce el “Templo del Dominó” como se ha denominado desde más de 40 años al Parque de Los Aburridos, desconoce la esencia  de un verdadero ambiente de recreación para los adultos mayores o de la tercera edad, que se congregan en este punto para demostrar su destreza en el juego de dominó.

El Parque de Los Aburridos está en el  popular barrio del Chorrillo, en Avenida A, y muy cerca de otro Templo La Plaza Amador, cuna de deportistas en el cual se recuerda a uno de sus máximos dirigentes deportivos León “Cocoliso” Tejada, y el  Fútbol Club Plaza Armador, campeón de varios torneos de la LPF.

Aquí se vive un ambiente espectacular, por un lado es un punto de reunión de verdaderos jugadores de dominó y así lo demuestran algunos, porque toman su tiempo analizando la jugada para hacer pasar a su contrario y ponérsela difícil.

Los inexpertos por allí que ni se sienten a jugar, porque pasaran una gran vergüenza y pena. Otros son únicamente mirones que se detienen a terciar, y hasta a veces improvisadamente aconsejan a los jugadores sobre que ficha puede venir o jugar como el doble cena  y el doble cinco.

Tal intromisión molesta y desconcentra al jugador, lo más indicado es observar y  callar, a estos personajes le llaman los “Manzanillos” como se conocen en el argot popular.

Frente a este Parque de Los Aburridos, estaba ubicado un mercadito popular  que era el sitio muy visitado, por los lugareños de las calles Pedro Obarrio, Calle B, Calle 17 y 21 Oeste, y de la Avenida Ancón, que acudían como mí abuela Carmen, con su cabello recogido y un partido en el centro, con un traje sencillo cargando una bolsa de tela de henequén a efectuar diariamente la compra de verduras y carne. 

Decenas de panameños de la tercera edad se dan cita  en este lugar para una diversión en que ponen a ejercitar su mente, y pasar un rato entre jugada y jugada, en mesas  acondicionadas con un material de madera resistente a los constantes golpeteos al colocar las fichas, y así transcurre el día hasta llegar la noche. Hoy el área  es de zona roja, y esto  ha hecho  que la  convocatoria se vea reducida de jugadores. 

Este punto de reunión forma parte de nuestra historia urbana. Compositores como  el compatriota cantaautor Rubén Blades, le compuso una canción siendo este lugar conocido internacionalmente,  por este tema que formó parte de un álbum musical con Willy Colón, y es parte de la historia del país: no hay un político que en campaña no visite este sitio, y se siente a jugar domino, a pesar que a algunos los dejan  “zapatero”  (no ganan un juego), pero  lo interesante para ellos  es pasar un rato con los expertos, y vender su imagen. 

Aquel que pasó su rato en el Parque de Los Aburridos, luego de una jornada de juego de dominó y decidía comer algo solo caminaba unos pasos, y a una calle se encontraba la Fonda de “Carmen Welden” muy famosa en aquellos tiempos, por el menú al estilo interiorano, y por los 10 de Noviembre, con el acostumbrado cierre de la calle con el tamborito santeño celebrando esa memorable fecha de las fiestas patrias “el grito de Rufina  Alfaro”.

Uno podía completar su desayuno con las frituras de la señora Andrea, quien tenía su puesto de venta y cocina afuera de su  casa con unas enormes pailas, encima de fogones con carbón de leña, y  con + ritmo revolvía las frituras con una larga cuchara de madera, que parecía un remo, a distancia se sentía el aroma de las ricas frituras,  el inmueble de madera  color verde donde residía estaba ubicado frente a la Plaza Amador, calle 17 Oeste.

La fritura más buscada eran los pastelitos de arvejas  que eran vistos y desaparecidos. Ambos ciudadanos eran muy apreciados y queridos en la comunidad.

Podrán pasar generaciones, pero el Parque de Los Aburridos seguirá formando parte de nuestra leyenda urbana, que no podrá borrarse jamás.

 

 

Víctor de la Hoz
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Periodista