Años 70: Cómo se vivía un trayecto en los Diablos Rojos

  • Victor de la Hoz columnista

En la época dorada de los buses del transporte público, mejor conocidos como los “diablos rojos”, lo que  predominó fue su característica urbana y  la esencia de ese  sabor caribeño del panameño que le implantaron sus dueños.

Logrando con este modelo de transporte ganarse los pasajeros de las distintas rutas, entre estos habían autobuses preferidos por los usuarios.

El “boom” de la música de salsa y el Calipso de 1970 hizo que los dueños de estos autobuses idearan instalarles equipos de sonido sofisticados, con una decoración llamativa, simulando una discoteca, con luces tenues de colores, para que en horas de la noche, los pasajeros cansados de un agotador día de trabajo o estudios viajaran al son de la música llevando el ritmo con los pies durante todo el trayecto.

La música era continua, porque en esos tiempos existían los “cassette de cinta”  o los conocidos “track” que podrían tener más de 45 minutos de música grabada variada, de las orquestas internacionales de salsa y de los Combos Nacionales del momento.

Los dueños de estos autobuses buscaban estar siempre actualizados en música de salsa para atraer a los pasajeros, era un” gancho de mercadeo”.

Se podía observar las paradas de buses abarrotadas de pasajeros, principalmente de estudiantes, uno se preguntaba qué pasaba, no hay autobuses circulando, esa no era la respuesta, sino que los estudiantes esperaban al bus de su preferencia por la música o la decoración que tenía, y viajar como  dicen ahora los jóvenes bien “pritty”.

Usted escuchaba a lo interno de los autobuses a los pasajeros coreando la canción de su preferencia, los asientos se convertían en tumbas y bongos, llevando la clave con las manos, los lápices y bolígrafos eran para sonar el respaldar de los asientos como timbales, para muchos jóvenes de la época esto era viajar con salsa y de la buena.

Algunos adultos mayores repudiaban este modelo de transporte, que al entrar el Milenium fue reemplazado por el Metro Bus.

Los propietarios de los “diablos rojos” innovaron otro elemento, que fue pintar los buses con figuras de artistas de películas, personajes de la farándula, políticos, personajes de series como la Batichica, Fantomas o Hulk, deportistas y cantantes; así los pasajeros identificaban a su bus favorito.

Algunos conductores sintonizaban los noticieros de radio para que sus pasajeros estuvieran informados. Otros escuchaban los partidos de béisbol o un encuentro boxístico como los de Roberto “Manos de Piedra” Durán.

Los “diablos rojos” transcendieron fronteras y los artesanos nacionales crearon a escala este modelo de bus; así fueron estos tiempos del transporte público que se convirtió en un ícono de la identidad panameña.

 

 

Víctor de la Hoz
[email protected]
Periodista
 


Contenido Patrocinado