El fiado y el comercio al por menor

  • Víctor De La Hoz

      El fiado o fiao  era una fórmula que utilizaron los pequeños comerciantes chinos (tienderos), en las abarroterías de los barrios populares para venderle a los parroquianos del área. 

      La palabra fiado o fiao tiene un significado, es dar crédito, sin exigir mayores garantías.

      ¡Hey chinito, fíame hasta el fin de semana! Esa era la frase usual de aquel panameño que trabajaba y cobraba un escuálido salario para subsistir, por eso echaba mano al fiao como opción, y poder comprar los productos y alimentar a la familia, eso sí cumpliendo su palabra.

      Los chinitos tienderos implementaron este método de comercio, y para llevar la cuenta de las ventas utilizaban un cuaderno de doble raya, con el listado de los nombres de las personas que tomaban la mercancía a crédito y la cantidad de dinero adeudado era acompañada con la fecha, y la firma del deudor. El comercio al por menor lo iniciaron los “paisanos”, vendiendo 25 centésimos de arroz, 10 centésimos de pasta de tomate, 50 centésimos bistec, 15 centésimos de manteca o sal, y toda esta mercancía la envolvían en papel manila con un enrollado fino espectacular. Y la ñapa para los niños, nunca faltaba. 

      La Sra. Nelly cliente frecuente del fiao recuerda al chinito Federico, de la tienda de la esquina del barrio, tenía una destreza única para envolver, sin que el papel se rompiera. 

      Este modelo de vender fiado o fiao fue también utilizado por tienderos nacionales del interior del país. Se le ofrecía el crédito a una persona, sin solicitarle referencia crediticias, ni mucho menos récord, había confianza en la persona conocida y que vivía en esos barrios populares. 

      No sabemos si este método crediticio se mantiene.  El ábaco chino fue la herramienta para sumar y restar, con las cuentas claras. Una pesa de forma ovalada de metal puesta sobre un mostrador de madera formaba parte de su equipo de trabajo. Los ciudadanos chinos llegaron en el siglo XIX, para la construcción del ferrocarril de la ciudad capital, y Colón, también trabajaron en la construcción del Canal de Panamá, trajeron su cultura culinaria sazón y sabor, establecieron negocios como lavanderías, ferreterías, almacenes de venta de repuestos para autos y electrodomésticos. 

      La influencia en el comercio al por menor sigue presente.

       

      Víctor De La Hoz 
      [email protected]

      *El autor es periodista.


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