Llegamos tarde a nuestra cita

  • Ernesto Maytin

      “Nos pasamos los días viendo el reloj y seguimos llegando tarde a la vida” -Ruenda M. Yari y yo nos conocimos en plena pandemia, ambos confinados a cuatro paredes, en medio de conversaciones, risas nació una hermosa amistad. Entrambos ya habíamos formado nuestros propios mundos mucho antes de conocernos.

      Siempre procuré aprovechar cada oportunidad para emplear melifluos solo para demostrarle mi sentir. Quizás nos conocimos a destiempo, queriéndola contra viento y marea… y el dulce surgimiento de una tierna limerencia por ella.

      Dos vidas distintas y paralelas, con unas ganas de amar y ser correspondidos, quizás hemos llegado tarde al encuentro de nuestras vidas o solo a un sueño sobre la arena.

      Cuando un hombre ama a una mujer solo tiene ojos para ella. Te declaro mis sentimientos inmarcesibles…ella lo sabe, lo siente, lo vive. 

      No te necesito pero te quiero en mi vida. Inmensas tempestades ha sentido mi corazón... te regalo unos ojos enamorados, envueltos en una promesa, una esperanza, un sentimiento sempiterno. A ti, te dejo una ilusión de un hombre capaz de quererte, que vive cada segundo como la primera vez... Tú seguirás siendo esa mujer, te elijo porque te amo.
      * El autor es docente. 

      Ernesto Maytín
      [email protected]
       


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