El reto de un mundo híbrido

  • Néstor Altuve

      Desde hace mucho tiempo, inclusive antes de la pandemia, estoy convencido de que lo que estamos viviendo es una transformación integral sin apellidos. 

      El agregarle el término “digital” por lo general la coloca lejos del entendimiento y a veces propicia el rechazo de algunas personas, pero sobre todo de muchas organizaciones nacidas previa a esta era tecnológica y/o digital. 

      Las transformaciones que estamos viviendo no son ni más ni menos que las que típicamente ocurren en una revolución industrial, esta la cuarta o la quinta como quieran llamarla. 

      Sin entrar en cálculos ni opiniones de expertos, con la pandemia la digitalización se aceleró. Dos, cinco u ocho años, los que sean, pero se precipitó. Por una parte, es positivo porque vino a solucionar problemas de la propia coyuntura que estábamos y estamos viviendo, pero por otra nos reta a vivir en una nueva normalidad desconocida para muchos.

      Una realidad que nos lleva a convivir en un mundo híbrido, donde en teoría debería existir un perfecto acompasamiento entre el mundo físico y digital. A todos los niveles existe un gran desafío. Individualmente quizás es más fácil, ya que generalmente adoptar y adaptarse a cambios, en este caso tecnológicos, puede ser más rápido. 

      El mayor reto lo tienen las organizaciones, ya que muchas no entienden cómo gestionar al cliente híbrido y omnicanal, y en especial al colaborador híbrido que llegó para quedarse.  La visión y adaptación a este nuevo mundo híbrido no es automática, requiere de cambios profundos a todos los niveles.*  El autor es  consultor en Transformación Digital. 

      Néstor Altuve
       @nestoraltuve / [email protected]
       


      Contenido Patrocinado