Opinión

El dolor que ya no cabe en el Metro

27 de abril de 2026

Hoy caminé por el Metro de Panamá y salí con el alma golpeada. Lo que vi no fue solo una escena incómoda; fue un retrato crudo de la realidad que estamos permitiendo crecer frente a nuestros ojos.

La mendicidad en Panamá aumenta cada día, y ya no se esconde en las esquinas: se ha metido también en el tren, en los pasillos, en el lugar donde miles de personas pasan sin detenerse a mirar.

Y eso duele. Duele profundamente.

Duele ver a personas pidiendo ayuda con la mirada cansada, con el cuerpo vencido por la necesidad y con la esperanza reducida a unos cuantos minutos de compasión ajena.

Detrás de cada mano extendida hay hambre, abandono, desempleo, enfermedad o desesperación. No son cifras. No son obstáculos en el camino. Son seres humanos.

Lo más triste es que estamos empezando a acostumbrarnos. Y cuando una sociedad se acostumbra al dolor ajeno, algo esencial se rompe. El Metro representa avance, orden y modernidad, pero también está mostrando una herida social que no podemos seguir maquillando. Panamá necesita reaccionar. Con corazón, con urgencia y con acciones reales. * Abogado y analista político.

Contenido Patrocinado
TE PUEDE INTERESAR