El funeral con sabor criollo de Don Marcos Pérez
Los funerales de personalidades famosas del ‘Cholywood’ criollo, son unos espectáculos, y siempre producen noticias de primera plana en los medios de comunicación.
Porque son personajes 100 por ciento famoso de los barrios de la capital y del interior.
Así fue la despedida que se le brindó en el barrio de San Felipe al reconocido artista dominicano Marcos Pérez, radicado en Panamá desde hace más de 20 años.
Para esta celebridad que tenia una cantidad de fans en Panamá, sus familiares escogieron una comisión organizadora, que se encargara de los actos protocolares del funeral para darle su ultimo adiós.
Era el mes de marzo 2023. Los responsables se reunieron en el Café Coca Cola. En esta comisión estaba su última mujer, Gloriela, una de sus 4 mujeres con un carácter tóxico. La petición del artista en vida era tener una merecida despedida, porque siempre decía “yo vivo mi vida a mi manera” y pidió que fueran 5 días, de farra con rumba, licor, y no podía faltar la música de salsa.
Entre sus recuerdos vividos era un contador de chistes, como el disfrutar siempre de sus tragos favoritos Coñac Fundador, o Cuba Libre, el seco con leche, luego de una larga jornada de trabajo, y tomar un relax. Así era conocido por sus allegados como un hombre alegre y pachanguero.
Algunos familiares que viven en Estados Unidos, y Europa, eran esperados, habían anunciado que venían al funeral, y se esperaba la llegada entre ellos al catedrático universitario de nombre Julio César, quien domina tres idiomas, y es poseedor de 4 títulos universitario .
A este catedrático se le encomendó ser el orador de fondo, por ser el hijo mayor, quien junto a su hermana formaban parte también de esta importante comisión de preparativos para el funeral.
Como era de esperarse donde hay muchas manos, siempre se forma un despelote y un tira y jala. Bueno eso fue la tónica, porque los familiares que vivían con el artista, primero idearon que el funeral se realizaría en el Parque del Recuerdo, que es un campo santo privado, otros opinaron que fuera en la Iglesia de Santa Ana, o la Iglesia San José, pero después se cambió de opinión.
Por fin, para el funeral se acordó realizarlo en el estacionamiento del edificio multifamiliar “Penca”, donde vive una de sus mujeres.
Se produjo un malestar entre los familiares y salieron a relucir viejas historias no muy agradables de la vida del fallecido. El difunto tenía 12 hijos con las 4 mujeres. Una de las hijas que vivía con él fue la que tomó esa decisión de efectuar el funeral en el multifamiliar.
Así se recolectó el dinero. Ante este trepa que sube a última hora se decidió que los actos religiosos fueran con invitación y así lo determinó su hija Roxana, una chica de un carácter dominante, y volátil. Un pastor evangélico se encargaría de la ceremonia. Y así ella lo dispuso.
Bueno, entre los deseos del difunto era que sus cenizas fueran esparcidas al mar cerca de las Bóvedas en el Casco Antiguo. Se organizó para el domingo luego del funeral. Pero todo fue frustrado porque una comitiva numerosa, parecida a una manifestación contra la minera o mitin político llegó a la Plaza de Francia, en las Bóvedas, para esparcir las cenizas del artista. Pero esa muchedumbre puso en alerta a las unidades policiales del SPI y de la PN, que vigilan esta zona que impidieron el último deseo del artista Marcos Pérez.
Se armó un “trucumunducu” de padre y señor.
La joven Roxana, furiosa y molesta por la acción policial, comenzó a gritar ante las miradas de turistas, y otras personas que pasaban por el lugar, y dijo se están” violando los de derechos humanos” y voy a hablar con mi abogado.
Tal incidente inesperado trastornó al grupo, que decidió dejarle esa misión al hombre de la funeraria que se ganara un extra que le caería muy bien en este tiempo de crisis y de las vacas flacas.
Paso una semana, y no se logró lanzar las cenizas al mar. Se armó un alboroto y jalón de greñas entre las 4 viudas a la vista de los transeúntes, porque cada una de las mujeres quería quedarse con la caja que contenía las cenizas de su amado Marcos Pérez. Es una crónica con nombres ficticios.
*Periodista.