Envejecer en territorios vulnerables
El terremoto del 9 de octubre no solo sacudió viviendas e infraestructuras; también evidenció la vulnerabilidad que tienen los adultos mayores ante las emergencias.
Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé, provincias con importantes niveles de envejecimiento poblacional, fueron la que registraron mayores daños en viviendas, instalaciones sanitarias y vías de comunicación.
En comunidades rurales, donde el acceso a servicios especializados, medicamentos y redes de cuidados ya en sí mismo representa un desafío, estas afectaciones pueden comprometer seriamente la autonomía y seguridad de los adultos mayores.
Para quienes viven solos, o tienen movilidad reducida o padecen enfermedades crónicas, perder su vivienda o quedar incomunicados representa mucho más que una emergencia material.
¿Cuántos adultos mayores damnificados han sido identificados? ¿Quién evalúa sus necesidades físicas, emocionales y sociales? ¿Existen protocolos diferenciados para garantizar su protección?
La reconstrucción debe trascender la reparación de estructuras. Exige una atención gerontológica territorial, viviendas accesibles, continuidad de tratamientos y redes comunitarias de cuidados.
Panamá necesita incorporar el envejecimiento demográfico a sus políticas de gestión del riesgo, desde un enfoque de derechos humanos.
El terremoto fue inevitable; que nuestros mayores permanezcan invisibles en la respuesta y reconstrucción no debe serlo. Es imperante comenzar a mirar cómo envejece nuestra población