Juego limpio: Auditoría mata mitología
El cuarto informe de seis que habrá de publicar el Ministerio de Ambiente de la República de Panamá ha venido a confirmar lo que por mucho tiempo se ha explicado en relación con la realidad de la industria minera nacional y en particular con el proyecto Cobre Panamá de Minera Panamá.
Resulta que, con insistencia y por muchos años, se ha vendido toda una retahíla de supuestas afectaciones al ambiente que, por antonomasia, la mitología antiminera enraizada profundamente en Panamá, establece que, en todos los yacimientos minerales, al igual que en los proyectos mineros, las tecnologías aplicadas y los procesos de producción y metalúrgicos son iguales.
Así como nos decían de niños y todavía se repite en muchos lugares y ámbitos, que si en Semana Santa te metías al río, te convertirías en pez o bien si te subes a un árbol, bajarás siendo un mono, o bien, aquello de “cuando hace mucho calor es porque habrá un terremoto”. Así mismo, la nueva mitología dicta que toda mina contamina y que la minería es la responsable del estado cochino de todos los ríos contaminados del país, incluso en aquellas provincias en las que nunca se ha puesto en funcionamiento proyecto minero alguno. Los ejemplos sobran y están a la vista y olfato.
Una de las actividades económicas en Panamá que se somete profunda y científicamente al audito de la ciencia de manera constante, antes, durante y después de sus operaciones es la industria minera. Y Cobre Panamá no es la excepción. Las auditorías practicadas al proyecto minero más grande de la historia panameña y el de mayor inversión y segundo generador de puestos de trabajo, solo superado por el Canal de Panamá, a la sazón, nervio motor de la economía y de la propia vida de la nación istmeña, no muestran afectaciones en ninguno de los parámetros analizados.
Debe quedar claro que las auditorías son técnicas. No políticas ni ideológicas ni mucho menos politiqueras. Es en las auditorías completamente independientes basadas en evidencias obtenidas a través del monitoreo de aguas, aguas subterráneas, suelos, subsuelos, aire y muchos otros parámetros, en los informes obtenidos y las conclusiones que no identifican hallazgos negativos ni incumplimiento alguno, donde los mitos se caen.
Eso sí, el propio informe advierte de riesgos asociados a almacenar por mucho tiempo el material de mediana y baja ley (presencia proporcional o cantidad de mineral útil que hay en la roca) lo que hace imperante la necesidad de procesarlo como parte de un manejo seguro y además responsable del sitio.
La decisión que se anunció el pasado 2 de enero de autorizar el procesamiento de ese material, responde a la necesidad urgente de mantener en alto los niveles de seguridad y en bajo los niveles de riesgo. Ahora se espera una resolución del Ministerio de Comercio e Industrias con el fin de iniciar esta actividad.
Entre otros mitos que se caen por su propia gravedad están aquellos que insisten en decir que solo los países fuera del trópico o bien los grandes en territorio pueden realizar minería, los ejemplos sobran en ambos sentidos y se han explicado a la saciedad.
Otro mito horripilante es aquel que insiste sin empacho alguno que el proyecto de Río Indio que intenta realizar el Canal de Panamá, al cual los mismos monjes y sacerdotisas de la mitología en cuestión se oponen, como a todo proyecto que sea de beneficio al país, llámese puerto, embalse, mina o carretera, cuando afirman que la mina de Cobre Panamá podría afectar la cuenca del Río Indio, que se encuentra separada de la mina por más de 50 kilómetros. Absurdo.
El BID se ha pronunciado y propone apoyar a las naciones del continente que emprendan el aprovechamiento de sus recursos minerales. Argentina, Costa Rica, El Salvador y otros se verían beneficiados con estas iniciativas regionales. Ojalá Panamá no se quedé por fuera, donde el desempleo de dos cifras ya afecta a la sociedad panameña y muy particularmente en la provincia de Coclé, que entre los jóvenes alcanza el 31%. Los datos del INEC, no la mitología, muestran que 6,760 mujeres se encuentran desempleadas en esta provincia, un incremento de 17% solo en el último año.
En general el desempleo en Coclé pasó de 47,407 personas en 2023 a 53,443 en 2025, un crecimiento nada honroso del 13% por lo que 1,000 nuevos empleos que se abren para el mantenimiento del complejo minero representan oportunidades reales y no mitológicas de trabajo para muchas familias.
Las mediciones, los monitoreos y el permanente y riguroso seguimiento, arroja resultados sustentados por la ciencia no por la mitología.
* Ingeniero en minas.