La política exterior de Panamá en la Era Mulino: China


Ciudad de México, MÉXICO. Parafraseando al presidente panameño, José Raúl Mulino, a mí también “el tiempo me dio la razón”. En junio del año 2021 señalé, en este mismo diario, que “cuatro años después, las relaciones diplomáticas entre Panamá y China se encontraban estancadas, ... y que éstas no se estaban desarrollando, no eran estables, ni mucho menos saludables.” Tres años más tarde, un día antes de tomar posesión, el presidente electo señaló – en Oppenheimer Presenta de la cadena CNN – que “hemos heredado una decisión que tomó Varela en su momento, y de allá para acá, ni nosotros sabemos qué hacer con China, ni China sabe qué hacer con Panamá”. No hay mejor forma de describir el estado de cosas de la relación entre ambos países 7 años después.
Múltiples han sido los desaciertos y fracasos en el trascurso de este periodo. La inversión – por más de $1,000 millones – en Isla Margarita, en Colón, para el desarrollo de un puerto fracasó por la opacidad en su ejecución, por la quiebra y falta de fondos por parte de una de las principales empresas chinas socias, y una serie de violaciones a normas ambientales y de parámetros de la concesión de la Autoridad Marítima de Panamá.
De acuerdo con la Contraloría-INEC, las exportaciones panameñas hacia China en el año 2020 totalizaron $370.1 millones (78% cobre); en el 2021, $1,038.8 millones (95.3% cobre); en el 2022, $1,179.5 millones (95.4%); en el 2023, $1,316.4 millones (95% cobre); y, en lo que va del año 2024, $16.1 millones, (1.5% cobre). Estas cifras demuestran la fragilidad del comercio bilateral – en vista del cierre de la mina – a pesar del aumento en la exportación de algunos rubros como la carne bovina.
La negociación de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China no sólo se engavetó en la administración Cortizo, sino que éste tendrá que ser revaluado en su totalidad ya que los indicadores económicos, comerciales y financieros de China han sufrido cambios significativos durante y después de la pandemia que se originó en ese país en el 2020. En el 2017 el sector privado panameño se contagió de la chinamanía, sin embargo, hoy, la percepción es 70% contraria. No por nada, el presidente de la Cámara de Comercio de Panamá, Juan Arias, recientemente señaló que “no hay TLCs malos, hay TLCs mal negociados”. Por el momento, el mandatario panameño entiende que “hay un tratado que se exploró... y está en algún lado”, y ya le solicitó al ministro de comercio, Julio Moltó, que “desengavete eso”.
El bajo nivel en el que se encuentra la relación de Panamá con China Popular responde a una serie de factores endógenos y exógenos que ya existían desde antes del 2017. Los últimos dos gobiernos han desestimado los intereses nacionales de Panamá, ignorado la realidad mundial, descuidado a nuestros aliados, y perdido la oportunidad de poner en marcha un efectivo programa de inversión y comercio entre ambas naciones. China es importante. En la segunda parte explicaré los patrones que definirán nuestra relación con esta potencia mundial.
El autor es consultor internacional, politólogo, sinólogo, y exdiplomático en China. Investigador visitante del Centro de Estudios de China en México (CECHIMEX), Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México.