‘Menos’, es en efecto, ‘Más’
No necesito las últimas zapatillas de moda, o un reloj costoso, para denominarme o definirme, ni para lograr aceptación. Dicen que como te ven te tratan. Pienso que ese concepto de evaluación social está errado y nos ha complicado la vida, porque ha destruido nuestro sistema de valoración y, desvirtuado el concepto de nuestra humildad.
Realmente comprendo hoy que tratar de vivir con más cosas y mejores; en una casa más grande, con un bolso de marca o tratar de encajar en la sociedad con cosas materiales para llamar a atención y ser aceptada, es irrelevante.
Pero para llegar ahí, debemos recorrer un camino.
Más que llenarnos de cosas, y acumular, demostremos quienes somos con nuestras actuaciones, nuestros pensamientos críticos, nuestros valores, nuestras ideas y conocimientos.
¿Pero, qué quiere decir este concepto de menos es más?
Que debemos centrarnos en lo importante y descartar todo lo que sea innecesario para ser felices y tener paz.
Vivir una vida con propósito.
Ni lo material ni lo superficial nos va a hacer felices jamás. La sociedad nos ha vendido esta idea de que seremos más felices mientras más acumulemos o tengamos. Probablemente por un espacio corto, pero no llenará el vacío. Porque cuando lo obtienes, ya pierde valor.
El cambiar nuestro enfoque, de este sistema tan materialista, nos ayudará a mejorar muchos aspectos en nuestras vidas, brindándonos mayor claridad. Y, sobre todo, mejorará nuestras finanzas al no gastar dinero en cosas innecesarias. Porque abandonaremos la superficialidad. Y nos enfocaremos en aspectos personales más relevantes.
“El “menos es más” propone explorar una vida basada en las relaciones, las experiencias y el cultivo de las sensaciones. “Y, al hacerlo, se encuentra la vida.” Dice el escritor minimalista Joshua Becker.
Bajemos nuestro ritmo de vida.
Vivimos corriendo por nuestro trabajo. Todo es urgente y estresante por ello. No nos tomamos el tiempo el apreciar nuestro alrededor y vivir.
El “Menos es más” propone que nos detengamos y vayamos más despacio. Paremos de correr y apreciemos lo que en realidad tiene valor en la vida.
Tomémonos el tiempo para estar presentes en todo momento.
Aprendamos a compartir y disfrutar con la familia. Tratemos de ponerle un tiempo al trabajo. Podemos vivir una vida armónica, sin estar preocupados de las obligaciones laborales. Hagamos una parada y disfrutemos cada momento sin estar pensando cuando estamos en casa en problemas laborales o llevándonos trabajo y viceversa.
Llevemos un estilo de vida sin tantas complejidades.
Eso no es un error, ni nos hace menos interesantes. Estar saltando de un lugar a otro, no nos hará felices, sin importar la situación.
Analicemos hoy lo que estamos haciendo.
Valoremos nuestro tiempo, que en esencia es lo más importante. Y, sobre todo, que no lo podemos comprar. * Empresaria.