Paloma Valencia presidirá la república de Colombia
Las elecciones del 8 de marzo de 2026 marcaron un punto de inflexión en la política colombiana. Las consultas interpartidistas mostraron una clara ventaja para la derecha, con Paloma Valencia obteniendo más de 2,5 millones de votos y consolidándose como la candidata más fuerte de su bloque. Sin embargo, el Congreso elegido ese mismo día refleja un escenario distinto: fragmentación y ausencia de mayorías absolutas. El Senado quedó encabezado por el Pacto Histórico con 25 curules, pero sin capacidad de controlar la agenda. Los partidos tradicionales —Liberales, Conservadores, Verdes y La U— se consolidan como fuerzas bisagra, capaces de inclinar la balanza en cada votación. En la Cámara de Representantes, la dispersión es aún mayor, obligando al próximo presidente a gobernar mediante alianzas. En este contexto, la narrativa de un giro político hacia la derecha se matiza: más que hegemonía, lo que se impone es negociación. No obstante, la derecha movilizó cerca del 79% de los votantes que participaron en las consultas, frente al 14% del centro y el 6% de la centroizquierda. Esa proporción no equivale al electorado nacional completo, pero sí revela entusiasmo y disciplina partidaria, un indicador que suele repetirse en las elecciones generales. * Especialista en Ciencias Políticas.