Opinión

Panamá mira la mina, pero ignora las otras amenazas ambientales

18 de septiembre de 2026

Mientras Panamá discute si la mina abre o cierra, otras amenazas ambientales avanzan casi en silencio y, peor aún, sin recibir la atención que merecen. La diatriba minera concentra titulares, opiniones y posiciones, mientras problemas que afectan directamente la salud cotidiana del panameño continúan creciendo.

El colapso de plantas de tratamiento de aguas residuales en barriadas, la limitada capacidad de algunas potabilizadoras, la contaminación de cuencas, la presencia de microplásticos en ecosistemas acuáticos y los riesgos asociados a agroquímicos, metales y toxinas muestran que no estamos frente a problemas aislados. También preocupa la presión sobre arrecifes coralinos, manglares y otros ecosistemas que sostienen biodiversidad, seguridad alimentaria y protección costera.

El enfoque Una Sola Salud —One Health— obliga a comprender que la salud humana, animal y ambiental están conectadas. La tríada epidemiológica sigue siendo clara: existe un agente, un huésped y un ambiente que condiciona la exposición y el daño. Ignorar cualquiera de estos componentes limita nuestra capacidad de prevención.

Panamá necesita fortalecer vigilancia ambiental, saneamiento, infraestructura hídrica, investigación científica y educación ciudadana. No podemos esperar a que una crisis ecológica se transforme en una emergencia sanitaria para reaccionar. La prevención ambiental no es un lujo técnico: es una inversión en salud pública, economía y resiliencia nacional.

Mientras discutimos sobre una mina, el país acumula otros riesgos. La salud ambiental debe dejar de ser un tema secundario: proteger ecosistemas también es prevenir enfermedad, reducir costos y defender nuestra calidad de vida.

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