Recuperar la economía tras el saqueo de millones
La recuperación económica posterior al desastre causado por el despilfarro del gobierno anterior exige decisiones rápidas, transparencia absoluta y prioridades claras. No se trata solo de crecer; es rehacer las bases que permitieron la fuga de recursos y la ineficiencia.
Primero, auditorías exhaustivas e independientes deben identificar responsables y restituir activos; sin eso, la confianza ciudadana y la inversión privada no volverán. Segundo, disciplina fiscal: recorte de gasto ineficiente, reorientación de presupuesto hacia inversión productiva y protección de los programas sociales más vulnerables.
Tercero, impulso a la competitividad: simplificar trámites, fortalecer instituciones regulatorias y promover alianzas público-privadas con criterios estrictos de transparencia. Cuarto, apoyo a pymes y empleo formal mediante crédito dirigido, capacitación y medidas fiscales temporales que reactiven la demanda interna. Quinto, comunicación honesta y rendición de cuentas periódica para reconstruir legitimidad y atraer capital extranjero.
Esta hoja de ruta no es mágica; exige liderazgo político dispuesto a sancionar corrupción, técnicos competentes y la participación ciudadana activa. Si se actúa con firmeza y coherencia, la economía puede salir del estancamiento, transformar la pérdida en lección y crear crecimiento sostenible que beneficie a la mayoría.