Regresa la carrera hacia la luna
El lanzamiento de la misión robótica china Chang’e-7, prevista para el 23 de agosto, para explorar el polo sur lunar en busca de hielo de agua —un recurso de gran valor que Estados Unidos también espera utilizar—, fue aplazado, según un comunicado de la Oficina de Ingeniería Espacial Tripulada de China.
La fascinación por la Luna nace de una combinación única entre su proximidad física y su presencia constante: es el único cuerpo celeste cuyo relieve es completamente visible a simple vista desde la Tierra. A lo largo de la historia, esta atracción ha evolucionado.
Antes del desarrollo tecnológico, la Luna era parte de la vida cotidiana. Sus fases dictaron los primeros calendarios agrícolas, sirvieron de guía para la navegación marítima gracias al control de las mareas y moldearon el pensamiento filosófico, mitológico y literario de casi todas las civilizaciones.
En el siglo XX, la fascinación mutó hacia el ámbito geopolítico. Durante la Guerra Fría, la carrera espacial transformó la llegada a la Luna en el máximo indicador de superioridad tecnológica e ideológica. Fue el método para proyectar poder militar y científico a escala global.
En el siglo XXI, el interés ha dejado de ser exploratorio para volverse económico y logístico: Agua en forma de hielo: presente en gran abundancia en los cráteres en sombra permanente del polo sur lunar.
Su extracción permitirá obtener agua potable, oxígeno para respirar e hidrógeno como propulsor de cohetes. Estados Unidos y China compiten por establecer asentamientos en el polo sur lunar.