Opinión

Un grito a la vida

30 de septiembre de 2026

Hay historias que nos marcan por dentro y que nunca olvidamos. Esta es una de ellas, es la historia de una joven adolescente llamada Lucía.

Era apenas una niña cuándo le diagnosticaron cáncer y empezaron los tratamientos, las quimioterapias, las recaídas y los dolores.

Aun así, ella seguía sonriendo. «Mientras haya vida, hay que vivirla»

En febrero de 2026, sus padres se enteraron de que era el final, no iba a poder curarse y la llevaron a casa para disfrutar sus últimos momentos.

Los padres de Lucía decidieron hacer un viaje en coche por todo el país para vivir el tiempo que les quedaba.

Lucia, pudo disfrutar de los maravillosos atardeceres junto al mar, disfrutar de la brisa de las montañas, cosas que seguro querría haber visto antes de irse.

Fui al Valle de Antón a conocer a esta increíble chica, Lucy, y me alegré mucho de haberlo hecho: de verdad me ha tocado el corazón.

Creo que, Lucía era una de esas chicas que te hacen cambiar de actitud ante la vida.

Quizás no vivara lo suficiente como para cumplir todos sus sueños. Pero supo cómo hacer para que cada momento que vivió se convirtiera en un recuerdo maravilloso.

Quería decirle adiós, pero ahora, dondequiera que esté, creo que vuelva a sonreír y haga feliz a alguien más cuando consiga sus alas angelicales, porque realmente ha dejado su huella en nuestro mundo, junto a su gran corazón.

Gracias por permitirme conocerte y compartir tu historia, vuela a casa Lucía.

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