Últimamente veo en redes sociales el síndrome de “criticarlo todo”, y aunque como seres humanos no estemos de acuerdo en todo y es realmente importante como sociedad que todas las opiniones sean dadas desde el respeto, nos gusten o no, en ocasiones me hace corto circuito leer como criticamos todo, simplemente porque sí.
“Muy mal que anden sembrando plantones en la peatonal”, “Siempre traen los mismos eventos”, “Que payasada esos vídeos que comparte”, “Para pagar esos combos en el cine, mejor me quedo en casa”. Y la lista es larga.
¡Señores! Juzgar o criticar para sentirnos superiores no es el camino, ni tampoco el método de protección o de defensa más útil. Los gustos son diversos, amplios y variados, si algo no nos gusta, no tenemos que consumirlo. Cada uno tiene el poder y criterio de elegir al evento que quiere ir, el programa que quiere ver, la música que desea escuchar e incluso a que “influencer” seguir.
Al final... uno mismo es quien se hace mala sangre viviendo frustrado, con insatisfacción ante su estilo de vida, mientras los demás están viviendo y gozando. Es un buen momento para aprender a vivir más del nosotros como sociedad y menos del yo.