La estafa magnífica
01 de agosto de 2019
En un cruce de irresponsabilidades, comenzando por una cobertura periodística desprovista de investigación y la cual prefirió el melodrama televisivo al acopio de pruebas, pasando por una fundación que dejó expuesta su falta de rigor a la hora de seleccionar voluntarios, el debate en torno a la supuesta paciente de cáncer terminó en una carnicería con la cual un sector de la sociedad se justificó para demostrar su sensibilidad.
Estafadores siempre los habrá. Periodismo serio y oenegés a la altura es lo que se requiere para blindarse contra charlatanes.