Comunidad china tiene presencia en Panamá desde hace 163 años
La historia de los chinos en tierra canalera se remonta a 1854, cuando un 30 de marzo arribó un velero con una figura de un dragón negro al frente, de 890 toneladas llamado Sea Witch, que trajo el primer grupo. Cerca de 705 jóvenes y adultos se establecieron para trabajar en la construcción del primer Ferrocarril Transcontinental en el mundo; provenían de la República Popular China, Taiwán, Hong Kong y Macao.
Marcados por la discriminación
El historiador Juan Tam, en su libro “Huellas chinas en Panamá, 150 años de presencia”, explica que los primeros pobladores chinos fueron trasladados a un campamento o asentamiento lejos de la civilización, en medio de los bosques tropicales húmedos, una jungla con animales salvajes y llenos de mosquitos.
Cuenta que este caserío, estuvo en un punto equidistante entre Gorgona y Gamboa, quedando del lado oeste del Canal, hoy bajo las aguas del Lago Gatún, y que con el tiempo los criollos llamaron Matachín.
“Estos trabajadores estaban sobrellevados por la melancolía, lo difícil del clima, las enfermedades, el idioma, y la alimentación; pero principalmente por la falta del suministro de opio, que se les daba en pago y que llevo a cientos a suicidarse. A la población local le era difícil aceptar la cantidad de muertes que ocurrieron ahí, por lo que lo bautizaron como “Mata Chinos”.

Desafíos
Esta comunidad asiática enfrentó varios retos, incluyendo una ley de 1903 que declaraba a los chinos como “inmigrantes indeseables”; un impuesto individual en 1913, que solo esta comunidad debía pagar; un decreto en 1928 que exigía que presentaran una petición especial para convertirse en ciudadanos panameños; y la revocatoria de su ciudadanía bajo la constitución de 1941 promulgada por Arnulfo Arias.
Sin embargo, su ciudadanía fue restaurada en 1946 bajo la nueva constitución que declaraba a todas las personas nacidas en Panamá como sus ciudadanos.
El área de El Dorado es el nuevo epicentro de la comunidad panameña de ascendencia china. Allí se encuentran varios centros educativos de la enseñanza del idioma oficial: mandarín, asociaciones culturales y comerciales.
