Fallece a los 87 años Dagoberto “Yin” Carrizo, leyenda e icono del acordeón panameño
La música típica y el folclore de la república están de luto. Este lunes 7 de septiembre se confirmó el fallecimiento del célebre cantautor y acordeonista Dagoberto “Yin” Carrizo Medrano, a los 87 años, dejando una huella imborrable en la cultura nacional. Conocido entrañablemente por generaciones como “El Cantor de la Patria” y “El Romántico del Acordeón”, Carrizo formó parte de la era dorada del folclore con un impacto que trascendió las fronteras de Panamá.
Raíces en Ocú y primeros pasos en la música
Dagoberto Carrizo Medrano nació en la ciudad de Ocú, provincia de Herrera, el 5 de julio de 1939, fruto del hogar formado por Leonardo Carrizo Díaz y Lucila del Carmen Medrano. Creció junto a sus hermanos Leonardo, Celso Gustavo “Checho”, Marco Tulio y Rolando Olmedo con la firme determinación infantil de componer canciones que todo el pueblo bailara. Su prodigioso oído afloró a los 5 años con la ejecución de la armónica, y a los 9 años su madre le compró su primer acordeón. A los 12 años ingresó a la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena de Santiago de Veraguas, integrándose de inmediato al conjunto folclórico del plantel. A los 13 años compuso “Viva Panamá”, su primera pieza de corte patriótico inspirada en las polleras y montunos de la agrupación escolar. De esa misma época temprana surgieron éxitos de su autoría como “Carnaval Ocueño”, “Marisol”, “Noche Buena”, “Favorito Cazan” e “Inspiración de mi Acordeón”. A partir de 1952 y durante seis años consecutivos, el joven músico obtuvo el primer premio en el concurso de acordeón organizado por la profesora Dora Pérez de Zárate durante la Semana del Maíz en la Escuela Profesional Isabel Herrera Obaldía, certamen donde también conquistó el primer lugar en la categoría de tambor pujador.
Pronto, el genio musical de “Yin” resonó por todo Azuero. Su propuesta innovadora al incorporar el tamborito y la tamborera con un estilo romántico y cadencioso en el acordeón cautivó a sus contemporáneos, siendo interpretado en sus inicios por figuras como José Vergara, Ceferino Nieto y Dorindo Cárdenas. Tras graduarse como maestro en la Escuela Normal en 1958, trabajó en la Asamblea de Diputados operando el mimeógrafo por un salario mensual de 82 balboas. En 1960, tras un rotundo éxito durante los cuatro días de carnaval en la pista “Los Dos Mangos” de Santiago de Veraguas, decidió dedicarse por entero a la música y fundó su propia agrupación: el Conjunto Viva Panamá, bautizado en honor a su primera composición. Con la adhesión del público consolidada a partir de las fiestas patronales de Monagrillo, “Yin” sumó a la agrupación a su primera cantante, Reyna Cedeño, a quien más tarde sucedería la célebre cantalante Catalina del Carmen Carrasco Aguilar, conocida popularmente como “Catita de Panamá”.
Internacionalización, récords y máximas distinciones
En 1963 debutó en la ciudad de Panamá en el Club 24 de la Avenida Central, conquistando posteriormente recintos icónicos como el Club Ticeño y el Jardín Orgullo de Azuero. Dos años más tarde, en 1965, grabó su primer disco de 45 RPM con los temas “Inspiración de mi acordeón” y “La Pajarita”, seguido por “Trajecito de Organdí” y “La Aparición”. Para 1967 hizo historia al convertirse en el primer artista típico en presentarse en la velada del Club Unión de la capital. En 1969 grabó la inolvidable pieza “Julia”, de la autoría de Joaquín “Chin” Carrizo, la cual se transformó velozmente en un hito internacional galardonado con Disco de Platino bajo el sello Tamayo. Para la década de 1980, lanzó el tema “Lucy”, un fenómeno de ventas que alcanzó la certificación de doble disco de platino. Su extenso catálogo abarca joyas de la música nacional como “Sufrimientos y Pesares”, “El Hombre Ajeno”, “Los ojos de mi morena” y “Dónde estará mi amor”.
En 1970, el Gobierno Nacional le concedió la Orden Vasco Núñez de Balboa en el Grado de Comendador por su valioso aporte al posicionamiento del folclore. Ese mismo año compartió escenarios carnavalescos alternando con figuras de la talla de Celia Cruz, Willie Colón y las Estrellas de Fania, y un año después logró un histórico lleno completo en el Estadio Juan Demóstenes Arosemena durante la coronación de la reina del carnaval capitalino. Dagoberto “Yin” Carrizo deja un legado imborrable como maestro, compositor y referente de generaciones de músicos que ven en su obra el latido más puro de la panameñidad.