Hallan microclimas para reintroducir el sapo arlequín
Investigadores hallan en Panamá “refugios climáticos” capaces de proteger a las ranas amenazadas por el hongo quítrido, abriendo una vía clave para la supervivencia de especies en peligro crítico de extinción.
Una nueva investigación publicada en la revista Journal for Nature Conservation revela que la localización de zonas donde las condiciones ambientales resultan hostiles para el patógeno permitirá priorizar la reintroducción de anfibios criados en cautiverio.
El estudio fue desarrollado por científicos del Smithsonian’s National Zoo y el Conservation Biology Institute (NZCBI) en conjunto con el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI). “Al cartografiar refugios climáticos, por fin contamos con una herramienta que nos permite priorizar posibles sitios de liberación y seleccionar aquellos donde los animales tengan mayores probabilidades de sobrevivir”, explicó Brian Gratwicke, biólogo de conservación del NZCBI y autor sénior del trabajo.
El estudio revela que la mayoría de las especies del género Atelopus o sapos arlequín solo persisten en localidades donde más del 80% de las estaciones del año presentan condiciones desfavorables para infecciones de alta intensidad.
La única excepción identificada fue el sapo arlequín variable (Atelopus varius), especie que sugiere haber desarrollado resistencia natural al hongo. Además, las proyecciones abren la esperanza de ubicar poblaciones silvestres aún no detectadas.
“Estas poblaciones remanentes podrían aportar diversidad genética para fortalecer las poblaciones mantenidas bajo cuidado humano y brindar oportunidades para reforzar las poblaciones silvestres”, destacó Carrie Lewis, candidata doctoral de George Mason University y autora principal de la publicación.
A pesar de que el número de microclimas seguros es actualmente limitado, el equipo ya trabaja en la aplicación práctica de estos mapas para los ensayos de campo y la evaluación de futuros sitios de reintroducción en territorio panameño. “Guiados por estos refugios climáticos y por los mapas de idoneidad de hábitat para Atelopus, ya hemos comenzado a evaluar posibles sitios para determinar su aptitud como lugares de liberación y para futuros ensayos de reintroducción”, afirmó Roberto Ibáñez, científico del STRI y coautor de la investigación.