Los jóvenes mexicanos enloquecen con el K-pop
Bailarines se mueven enérgicos al ritmo de la banda BTS en una avenida neurálgica de Ciudad de México. Decenas de chicos aplauden y gritan apasionados ante la presentación que sirve de antesala a los conciertos de esta semana que ofrecen las superestrellas coreanas en el país.
El fervor del K-pop no se limita solo a los jóvenes. Muchos padres aprueban esta “pasión sana” por la agrupación, que regresó a los escenarios en marzo luego de una pausa de casi cuatro años para que sus integrantes cumplieran el servicio militar.
BTS se presentará en la capital mexicana el 7, 9 y 10 de mayo... y las más de 135.000 entradas se agotaron en minutos. La presidenta Claudia Sheinbaum incluso intentó, sin éxito, conseguir más conciertos.
Jude Peláez está entre los bailarines que se presentaron en el Paseo de la Reforma. Otros chicos bailan, otros se aplican tatuajes temporales. Una pancarta con las fotos en blanco y negro de los siete integrantes de la agrupación se levanta atada entre dos postes.
“Yo estoy, al igual que toda la gente que está aquí, muy feliz”, dice Peláez a la AFP. “Hacemos este tipo de eventos para prepararnos emocionalmente, psicológicamente y preparar la energía y la vibra del lugar”.
“Eso diferencia a México”, asegura.
- “Pasión sana” -
Mare Sousa, de 16 años, defiende fervorosa este ambiente en el que “todo el mundo es libre de ser quien es”.
La joven toma clases en una academia llamada Kpop Dance junto con una treintena de compañeros, la mayoría mujeres.
Las estudiantes ensayan las coreografías frente al espejo incluso antes de que comience la clase y varias aprovechan los descansos para pedir ayuda a sus compañeras y corregir sus movimientos.
“No colapsen, respiren”, pide la maestra Ginna Montoya, de 22 años.
No solo es el baile, grupos se reúnen en una cafetería repleta de pósters de BTS para comer fideos. Otros fanáticos toman clases de coreano en el centro cultural del país asiático.
Lucio Campos decidió aprender el idioma cuando su hija adolescente le pidió un viaje a Corea del Sur por su quinceaños.
“BTS nació con la idea de transmitir cuestiones sanas a la juventud”, explica Campos. “Su grito de guerra es ‘vivamos la vida, vivámosla sanamente, vivámosla bien’, y pues obviamente eso me fascina”.
Son contenidos que dice contrastan con la sexualidad del reguetón o los narcocorridos, un subgénero muy popular en México que ensalza a los capos del narcotráfico.
En la habitación repleta de fotos de la banda, Lucio apunta con el dedo y nombra a los integrantes del grupo. Su hija Ana lo corrige. “Jin es éste”.
“BTS me enseñó a amarme a mí misma”, dice Ana, que pasa las páginas de un álbum con tarjetas que muestran al frente fotografías de los integrantes de la banda y “frases motivadoras” en el dorso.
- La carta de Sheinbaum -
Sheinbaum decidió intervenir ante la frustración de miles de fans que quedaron sin boletos para los conciertos, que han servido para mejorar la imagen de Corea del Sur en el mundo.
Su gobierno de hecho presumió de un estudio aplicado en 26 países que mostró una opinión favorable del país por parte de 82% de los encuestados.
“¿Podemos mandarle una carta al presidente de Corea?”, dijo en su rueda de prensa diaria que preguntó a su canciller. En la inusual misiva, la gobernante izquierdista pidió al mandatario Lee Jae Myung “que vengan más veces” a México las superestrellas del K-pop.
Su homólogo fue, según Sheinbaum, “muy sensible” a la petición y le aseguró que había transmitido la solicitud a la empresa productora de BTS.
No se anunciaron nuevas fechas. En el sitio StubHub, las entradas en reventa oscilan entre 800 y 13.000 dólares.