Parita: Su iglesia colonial resistió el sismo; la fe de su pueblo permanece intacta
Crónica testimonial desde el casco antiguo de Parita, Herrera
El sismo que estremeció a la región de Azuero dejó huellas en el patrimonio histórico de Parita, pero también permitió comprobar que buena parte de su arquitectura colonial permanece en pie.
En un recorrido realizado este lunes 12 de octubre por el casco antiguo de esta histórica población herrerana, pudimos observar las condiciones de la iglesia colonial de Santo Domingo de Guzmán, Patrimonio Histórico Nacional, así como las antiguas casas que rodean la plaza pública.
El templo no presenta, según la apreciación del historiador Jesse Diez, daños estructurales de consideración. Sin embargo, la parte superior del campanario, que remataba con una cruz, colapsó parcialmente y dejó al descubierto materiales de su estructura. También se observaron algunas tejas desprendidas.
Como medida preventiva, el área de la iglesia se encuentra acordonada, una disposición importante para proteger a los ciudadanos ante posibles desprendimientos mientras se realizan las evaluaciones correspondientes.
La mirada de un historiador
Durante el recorrido conversamos con el profesor Jesse Diez, actual director del Colegio JDC de Chitré e historiador, quien compartió sus apreciaciones sobre las afectaciones provocadas por el sismo.
El profesor explicó que los daños visibles en el templo se concentran principalmente en algunas tejas y en la parte superior del campanario. Asimismo, destacó una particularidad arquitectónica de gran interés histórico: las iglesias de Parita y Atalaya son las únicas del interior del país que cuentan con su torre ubicada en el centro de la edificación.
Esta característica constituye un elemento distintivo de ambos templos y refuerza la importancia de conservar y estudiar estas construcciones religiosas, que forman parte de la memoria histórica y cultural de Panamá.
Las casas centenarias de la plaza colonial
El recorrido también permitió observar las viviendas tradicionales que rodean la plaza pública de Parita.
En su mayoría, estas casas centenarias conservan su apariencia y estructura exterior. Solamente en dos o tres se aprecian pequeñas afectaciones, principalmente por el desplazamiento o desprendimiento de tejas.
El profesor Diez añadió que una vivienda se derrumbó por completo en Parita, pero fuera del núcleo urbano central conocido como el casco antiguo.
Estas observaciones corresponden al recorrido realizado y a los testimonios recogidos. La determinación definitiva de los daños estructurales y de las medidas necesarias para proteger las edificaciones deberá corresponder a los especialistas y las autoridades competentes.
Más que edificios: la memoria de un pueblo
La iglesia de Santo Domingo de Guzmán no es solamente una construcción colonial. Es parte de la memoria colectiva de generaciones de pariteños, testigo de celebraciones religiosas, bautizos, matrimonios, promesas y acontecimientos que han marcado la vida de esta comunidad.
Las antiguas casas de la plaza también guardan parte de esa historia. Sus paredes, puertas, corredores y techos de tejas evocan una época en la que la arquitectura era parte inseparable de la identidad de los pueblos del interior panameño.
El sismo ha recordado la necesidad de proteger este legado. Preservarlo no significa únicamente reparar los daños materiales, sino también salvaguardar la historia, las tradiciones y el sentido de pertenencia de toda una comunidad.
Un mensaje de gratitud y esperanza
Antes de concluir la conversación, solicitamos al profesor Jesse Diez su autorización para cerrar este testimonio con unas palabras de agradecimiento a Dios y al santo patrono de Parita. Aceptó gustosamente que incluyéramos este mensaje de fe y esperanza:
En la voz del profesor Jesse Diez: «Hoy, después del temor que nos produjo este movimiento sísmico, elevamos nuestro corazón a Dios Todopoderoso para darle gracias por el regalo de la vida, por proteger a nuestras familias y por permitirnos seguir de pie como pueblo.
Damos gracias también a nuestro santo patrono, Santo Domingo de Guzmán, a quien encomendamos nuestra querida Parita, su gente, sus hogares y nuestra histórica iglesia.
Le pedimos que nos acompañe en estos momentos de preocupación, que nos conceda serenidad y fortaleza, y que proteja a cada familia que ha sentido temor ante los movimientos de la tierra.
Que el Señor nos conceda la tranquilidad que tanto necesitamos, que cesen las réplicas y que podamos permanecer seguros en nuestros hogares. Que nunca perdamos la solidaridad, la esperanza ni el amor por nuestra tierra.
¡Gracias, Dios mío, por cuidar de Parita, de nuestra iglesia, de nuestra gente y de nuestros hogares! ¡Santo Domingo de Guzmán, continúa intercediendo por tu pueblo!
Que la fe nos mantenga unidos y que, con la bendición de Dios, Parita siga conservando su historia, sus tradiciones y la esperanza de un mañana mejor».
Parita, historia que merece protección
El recorrido por el casco antiguo deja una imagen de esperanza, pero también un llamado a la responsabilidad. La iglesia de Santo Domingo de Guzmán y las casas coloniales de su plaza son parte de un patrimonio que merece atención, evaluación especializada y conservación.
Parita no es solamente un pueblo de arquitectura colonial: es una comunidad que encuentra en su historia, en su patrimonio y en su fe la fuerza para enfrentar la adversidad.
Porque cuando un pueblo protege su historia, también protege la memoria de sus antepasados y el legado que entregará a las nuevas generaciones.