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Futbolistas irlandeses regresan a China 50 años después para conmemorar una gira inédita

25 de abril de 2026

Un viaje marcado por la muerte de Mao: 50 años después de la primera visita a la China comunista de un equipo de fútbol occidental, sus jugadores han regresado a un país transformado para reencontrarse con sus antiguos adversarios.

Paddy Dwyer, que contaba con 18 años en aquel entonces, era el capitán de un equipo del University College de Dublín.

China acababa de salir de la Revolución Cultural y se preparaba para emprender reformas económicas de gran calado, cuando el equipo irlandés recibió una invitación de la federación nacional de fútbol.

- "Como ir a la luna" -

En Irlanda, la noticia causó sensación: "Era como ir a la luna", recuerda el ahora sexagenario.

El viaje tuvo lugar, y 18 de los 24 miembros de la delegación de 1976 regresaron estos últimos días a China para celebrar el 50º aniversario de un periplo que cambió sus vidas.

Los adolescentes, convertidos sin habérselo propuesto en embajadores del mundo occidental en una época en que China no había establecido aún relaciones diplomáticas con Irlanda, fueron acogidos por una multitud de curiosos.

"Sólo veíamos filas de personas que corrían hacia nuestro autocar, trataban de mirar por los cristales y ver a un blanco por primera vez", rememora Dwyer para la AFP.

Por las calles "sólo había bicicletas (...) se veían pocos coches", añade.

En el estadio de Shanghái, el viernes, los irlandeses se reunieron con sus antiguos rivales, que medio siglo atrás los habían derrotado por 4-1.

"Parecen mucho más en forma y están más delgados. Estoy seguro de que si nos enfrentamos de nuevo el resultado sería el mismo", reconoció Dwyer.

- "Diferencias increíbles" -

Luego del partido en Shanghái, el equipo tenía previsto disputar otro encuentro en el estadio de los Trabajadores de Pekín, pero fue anulado tras el anuncio de la muerte de Mao, el 9 de septiembre de 1976.

Paddy Dwyer mantiene nítido el recuerdo: "Estábamos en los jardines de Shanghái, hicimos una visita guiada, después fuimos a tomar té y fue entonces cuando nuestro presidente, David Andrews, nos dio la noticia".

"Enseguida, el anuncio de que el presidente Mao había fallecido resonó por los altavoces, y la manifestación pública de dolor fue increíble", relata Dwyer.

Cincuenta años después, dice sentirse asombrado al ver hasta qué punto China ha cambiado: "La diferencia que hemos visto es increíble (...) las autopistas, los edificios, la limpieza".

Pero en esta ocasión ninguna multitud los siguió. Los transeúntes prácticamente no se fijaron en el grupo: "Hoy en día hay tantos occidentales en China".

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