La italiana Brignone, oro olímpico de supergigante tras su grave lesión
A sus 35 años y tras una grave lesión de la que se recuperó contrarreloj para estos Juegos de Milán-Cortina, la esquiadora Federica Brignone dio la gran alegría del jueves a Italia al colgarse la medalla de oro en el supergigante femenino.
Diez meses después de una doble fractura de tibia-peroné en la pierna izquierda, Brignone logró un título con tintes épicos en Cortina d'Ampezzo, superando en el podio de la prueba a la francesa Romane Miradoli (a 41 centésimas, plata) y a la austríaca Cornelia Huetter (a 52 centésimas, bronce).
El éxito de Brignone se convierte así en la historia de superación más relevante de lo que va de Juegos Olímpicos, un honor que parecía destinado a la estadounidense Lindsey Vonn (41 años), que sin embargo terminó en el hospital con una fractura de fémur por su caída en el descenso del pasado domingo.
En unas condiciones lejos de ser ideales, con niebla en lo alto de la pista Olimpia delle Tofane, Brignone dio una master class de control sobre sus esquís, atacando justo al final sin dejar de ser precisa en las difíciles curvas del trazado, que provocaron numerosas salidas de carril.
El año pasado, Brignone fue campeona del mundo de gigante, pero su grave lesión del pasado abril puso a la "Tigresa" en una difícil situación de cara a sus deseados Juegos de Milán-Cortina.
Italia festejó ya como un triunfo verle el pasado viernes en el desfile de apertura, apenas quince días después de haber regresado a la competición.
En el descenso del domingo había terminado en el décimo puesto.
Cuando cruzó la meta, Brignone fue a saludar a los aficionados y se sentó emocionada en el "hot seat", el asiento reservado a la persona que va líder en ese momento.
Desde allí, Brignone vio cómo el resto de favoritas iban fallando, una a una, incluidas las tres medallistas del descenso (la estadounidense Breezy Johnson, la alemana Emma Aicher y la también italiana Sofia Goggia), que tuvieron que abandonar.