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Las leyendas de los JJOO de Invierno: del "rey" Killy a la "Bomba" Tomba (2ª parte, de 1964 a 1994)

13 de enero de 2026

Del francés Jean-Claude Killy, triunfador del esquí alpino como local en Grenoble 1968 al impacto mediático del italiano Alberto Tomba en Calgary 1988 y Lillehammer 1994, esta es la segunda parte del recorrido de la AFP por las leyendas de los Juegos Olímpicos de Invierno:

. Jean-Claude Killy (FRA/esquí alpino, 1964 y 1968, 3 medallas de oro): un nuevo monarca

El esquí alpino se convirtió en la disciplina reina en Grenoble 1968, donde el francés Jean-Claude Killy triunfó en su país.

Se había ido sin medallas de la cita anterior en Innsbruck 1964 pero llegaba a Grenoble como gran favorito tras ganar 12 de las 16 pruebas disputadas en las dos temporadas anteriores.

Cumplió las expectativas y se colgó los oros en el descenso y el gigante. En el eslalon hubo cierto caos: el austríaco Karl Schranz fue proclamado campeón después de la carrera tras presentar un recurso, pero luego una nueva apelación dio el título a Killy.

Su popularidad en Francia se disparó. Se reconvirtió luego al automovilismo, copresidió los Juegos de Invierno de Albertville 1992 y fue miembro del Comité Olímpico Internacional (COI).

. Ingemar Stenmark (SWE/esquí alpino, 1976 y 1980, 2 oros en un total de 3 medallas): protagonista en la pista, muy tímido fuera de ella

Los soviéticos dominaron en las ediciones de Sapporo 1972 e Innsbruck 1976, pero en Lake Placid 1980 los Juegos Olímpicos de Invierno encontraron un nuevo héroe en la figura de Ingemar Stenmark, apodado el "Sueco Silencioso" por su enorme timidez.

Después de ser bronce en el gigante en la edición de 1976, Stenmark inició un reinado absoluto ganando todas las Copas del Mundo de eslalon y gigante en el ciclo olímpico que condujo a los Juegos de 1980, así como ambos títulos en el Mundial de Garmisch 1978.

Stenmark fue dominado por sorpresa en las primeras mangas del eslalon y el gigante de los Juegos de Lake Placid, pero en las segundas remontó y cumplió colgándose ambos oros, ganándose todos los focos.

Siguió en activo hasta 1989, pero no acudió a los Juegos de 1984 y volvió de vacío de Calgary 1988.

. Eric Heiden (USA/patinaje de velocidad, 1980, 5 medallas de oro):

En Lake Placid 1980, el patinador de velocidad estadounidense Eric Heiden se convirtió en el primer quíntuple campeón olímpico de la historia en unos mismos Juegos.

Desde los 500 m a los 10.000 m, nada se le resistió a un hombre que tenía entonces 22 años y que asombraba por su adaptación a todas las distancias.

Apodado "Mr Universo", ganó la carrera más disputada, la de 500 metros, al soviético Yevgeny Kulikov, agitando el fervor patriótico en plena Guerra Fría.

Igual que su hermana Beth, también patinadora de velocidad, se reconvirtió luego al ciclismo en ruta, pero si bien ella llegó a ser campeona del mundo él tuvo que contentarse con un título nacional en 1986 y una participación en el Tour de Francia de ese año.

. Katarina Witt (RDA/patinaje artístico, 1984, 1988 y 1994, 2 medallas de oro): la "batalla de las Cármenes"

Formada en el exigente sistema deportivo de la extinta Alemania Oriental, Katarina Witt emuló lo logrado décadas antes por Sonja Henie y encadenó dos oros en el patinaje artístico (Sarajevo 1984 y Calgary 1988).

Su popularidad se disparó y la prensa le había bautizado como "el rostro más bello del socialismo" antes de acudir a la cita en Canadá, donde su duelo ante la estadounidense Debi Thomas fue con el mismo tema musical, la composición "Carmen", y la alemana triunfó.

Ya como profesional tras la caída del muro de Berlín, Witt llegó como superestrella a Lillehammer 1994, pero se quedó sin medalla.

Como Sonja Henie, dio luego el salto al cine, donde llegó a aparecer en una gran película estadounidense, "Jerry Maguire", protagonizada por Tom Cruise.

. Alberto Tomba (ITA/esquí alpino, 1988 a 1998, 5 medallas de ellas 3 de oro): una "Bomba" mediática

Un soplo de aire fresco llegó al esquí alpino con un extravagante esquiador de Bolonia que se coronó en el eslalon y el gigante de Calgary 1988.

"Hice una gran fiesta para celebrar ese doblete, pero siempre estoy de fiesta, también aunque hubiera perdido", dijo tiempo después Tomba, cuya madre, Maria Grazia, se negaba a que participara en las disciplinas más rápidas por temor a un accidente.

En Albertville 1992 sumó un tercer oro olímpico, siendo el primero en revalidar el título en el gigante y fue plata en el eslalon, igual que en Lillehammer 1994.

Se retiró después de Nagano 1998, la única cita de la que se fue sin medallas.

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