Jordania, preocupada por los efectos del plan de paz de EEUU para Oriente Medio
Amán (AFP) - El plan estadounidense para solucionar el conflicto palestino-israelí podría cuestionar la identidad de Jordania y transformar a ese país en un 'Estado palestino', temen los expertos, a la espera que Jared Kushner, consejero y yerno del presidente Donald Trump, visite próximamente la región.
Kushner presentó en junio, durante una conferencia en Baréin, la parte económica del plan y anunció la posible inversión de 50.000 millones de dólares internacionales en los Territorios Palestinos y los países árabes vecinos en un periodo de diez años.
Pero el aspecto político, en el corazón del conflicto, sigue sin ser desvelado, sobre todo en lo que afecta a la ocupación israelí, la creación de un Estado palestino y el derecho al retorno de los refugiados, expulsados cuando la creación de Israel en 1948 y luego por la guerra de 1967.
Los palestinos boicotean el plan estadounidense y acusan a la administración Trump de tomar partido a favor de Israel.
Tampoco Jordania, donde viven más de dos millones de palestinos, acogió con entusiasmo este plan.
'Ninguna propuesta económica podrá sustituir una solución política que ponga fin a la ocupación' de los Territorios palestinos por parte de Israel, declaró el portavoz del ministerio de Exteriores jordano, Sufian Al Qudah, antes de la conferencia en Baréin.
Jordania, fronteriza con Israel, y el único país árabe, junto a Egipto, que tiene un tratado de paz con este país, envió sólo a un funcionario subalterno a la conferencia, que tuvo lugar los días 25 y 26 de junio.
- 'Las puertas del infierno' -
En Amán, centenares de manifestantes protestaron contra el plan estadounidense, porque creen que la Autoridad palestina y Jordania serían los dos grandes perdedores.
'Esto significaría el final de la causa palestina y reduciría a la nada la identidad de Jordania, todo de un golpe', dice Jaled Al Jricha, un jordano de 65 años, que participó en la manifestación de junio ante la embajada de Estados Unidos.
Widad Al Aruri, una mujer de 80 años cuya familia proviene de Cisjordania, también se manifestó contra un plan que según ella sirve para 'vender a los palestinos y es peligroso para los jordanos'.
Jordania, cuya frágil economía reposa principalmente en las subvenciones internacionales, tiene 9,5 millones de habitantes, la mitad de ellos de origen palestino.
Dos tercios de ellos tienen la nacionalidad jordana mientras que el resto están considerados como refugiados palestinos.
Numerosos jordanos temen que se instalen definitivamente en el país y obtengan la nacionalidad si el plan estadounidense se pone finalmente en marcha.
Los refugiados palestinos llegaron a Jordania en dos oleadas: en 1948 y en 1967, tras la ocupación israelí de Cisjordania, Jerusalén Este y la Franja de Gaza.
'El acuerdo ignora la idea de un Estado palestino independiente', afirma a la AFP Oraib Rintaui, quien dirige el Centro Al Quds de Estudios Políticos.
'Esto quiere decir que la viabilidad de una nación palestina dependerá del hecho de que esté (...) relacionada a Jordania. Esto abriría las puertas del infierno para Jordania', asegura.
El gobierno de Amán podría así verse obligado a aceptar a más palestinos y a darles la nacionalidad jordana. 'Es una pesadilla', afirma Rintaui.
Con una tasa de desempleo cercana al 18,5%, Jordania, considerada como un pilar de estabilidad en una región conmocionada, se ha visto sacudida por importantes manifestaciones con reivindicaciones económicas.
Además de los palestinos, el país acoge a numerosos refugiados de Irak y Siria, dos Estados fronterizos.
Por otra parte, Jordania también teme que el plan estadounidense implique una confederación con los Territorios palestinos y la supresión de su papel de guardián de los lugares sagrados en Jerusalén Este, el sector palestino de la ciudad ocupado y anexado por Israel desde 1967, a pesar del rechazo internacional.