La paradisíaca isla indonesia de Bali se ahoga en basura
Cubos repletos de flores adornan el puesto ambulante de Yuvita Anggi Prinanda en Bali, pero su aroma no logra enmascarar el hedor de la basura que se acumula en algunas zonas de esta isla indonesia famosa por su belleza natural.
El vertedero más grande de Bali fue declarado zona prohibida para los residuos orgánicos desde principios de abril, en el marco del intento del gobierno para hacer cumplir una prohibición de larga data a los tiraderos a cielo abierto.
Al no haber alternativas inmediatas, la basura se amontona en las calles y atrae a las ratas, o es quemada por residentes frustrados, lo que además provoca un humo acre que aumenta las preocupaciones para la salud.
"Como dueña de un negocio, esto es una verdadera molestia", dijo Yuvita a la AFP.
La mujer de 34 años ha recurrido a sus escasas ganancias para pagar a una empresa privada que retire la basura de los alrededores de su puesto.
"Algunos clientes, tal vez molestos por el olor, terminaron por no comprar nada", lamentó.
Solo su negocio genera cada día unas cuatro bolsas negras grandes llenas de residuos, en su mayoría hojas y restos de flores, que se suman a las 3.400 toneladas de basura que se calcula que produce la isla a diario.
En teoría, Indonesia prohibió los vertederos a cielo abierto desde 2013, pero solo hasta ahora está intentando aplicar plenamente la medida.
- "Muchas ratas aquí" -
En la playa de Kuta, un popular destino turístico que se inunda regularmente de residuos plásticos que llegan a la costa, las bolsas de basura se amontonan hasta la altura de la cintura en un estacionamiento.
"Por la noche hay muchas ratas aquí. El olor no es muy agradable", aseguró el visitante australiano Justin Butcher.
Alrededor de siete millones de turistas visitaron el año pasado esta isla, con una población nativa de 4,4 millones, y contribuyeron a su producción de residuos.
Las personas que sean sorprendidas tirando o quemando basura se enfrentan a hasta tres meses de cárcel y una multa de 50 millones de rupias (casi 3.000 dólares), según I Dewa Nyoman Rai Dharmadi, jefe de la agencia de orden público de la isla, aunque muchos sienten que no tienen otra opción.
El 16 de abril, cientos de trabajadores de saneamiento condujeron camiones llenos de basura hasta la oficina del gobernador en señal de protesta.
"Si no recogemos la basura de nuestros clientes, hacemos mal; si la recogemos, ¿dónde la tiramos?", dijo el manifestante I Wayan Tedi Brahmanca.
En respuesta, el gobierno local dijo que permitiría el vertido limitado de residuos en el basurero Suwung como medida temporal hasta finales de julio.
Pero a partir de agosto, el gobierno se comprometió a cerrar los vertederos a cielo abierto en todo el país, aunque no está claro qué alternativas habrá para entonces.
- Transformar residuos en abono -
Nur Azizah, experta en gestión de residuos de la Universidad Gadjah Mada de Indonesia, dijo a la AFP que el vertedero de Suwung recibe unas 1.000 toneladas de basura al día y lleva años por encima de su capacidad.
Hasta el 70% son desechos orgánicos que "son peligrosos porque, con el tiempo, generan metano, lo que podría provocar explosiones y deslizamientos de tierra".
Esto ha ocurrido varias veces. En marzo, un derrumbe en el vertedero más grande de Indonesia, en las afueras de Yakarta, dejó siete muertos tras sepultar camiones y puestos de comida.
Nur dijo que la única solución a largo plazo era una campaña educativa masiva, principalmente sobre compostaje.
El jefe de la agencia de medioambiente y silvicultura de la capital de Bali Denpasar, Ida Bagus Wirabawa, dijo a la AFP que el gobierno lleva desde el año pasado realizando talleres de concientización y repartiendo contenedores para la transformación de los residuos en abono.
Los 284 millones de habitantes de Indonesia producen más de 40 millones de toneladas de basura al año, de las cuales casi el 40% son desechos alimenticios y casi una quinta parte plásticos, según el Ministerio de Medioambiente.
Solo alrededor de un tercio se "gestiona", es decir, se recicla o se procesa, según Nur. El resto termina en la naturaleza.
"No hemos gestionado los residuos adecuadamente, lo que ha provocado una situación de emergencia en todas las ciudades y regencias", reconoció recientemente a periodistas el entonces ministro de Medioambiente, Hanif Faisol Nurofiq. Posteriormente, fue sustituido.
El gobierno indonesio se ha puesto como objetivo iniciar varios proyectos de conversión de residuos en energía en junio, incluido uno en Bali que podría procesar unas 1.200 toneladas al día, pero estos podrían tardar años en entrar en funcionamiento.