Cocodrilos: depredadores y arquitectos de la biodiversidad costera en Panamá
El cocodrilo americano es una especie protegida por leyes internacionales; en los años 70 estuvo al borde de la extinción
En Panamá coexiste el cocodrilo americano y el caimán de anteojos o babillo, especies clave para la biodiversidad, que habitan desde el Lago Gatún hasta las costas y que con el tiempo se han integrado a la vida del humano tras la interacción de la gente.
El biólogo animal John Cleghorn explicó que “estos animales tienen una gran capacidad de aprendizaje, cuando son alimentados por personas, asocian al ser humano como fuente de alimento, lo que provoca que se acerquen a zonas pobladas y pierdan su temor natural, generando miedo entre la población”.
Ante un encuentro con estos reptiles, Cleghorn recomendó no acercarse y avisar a la Policía Ambiental, entidad encargada de atender estos casos, siempre y cuando el animal represente un riesgo o se encuentre en una zona conflictiva.
En tanto, el biólogo experto en animales y vida silvestre, Mario García, señaló que “al ser depredadores superiores, controlan la densidad de otras poblaciones, eliminando animales enfermos o débiles, lo que promueve acción en el hábitat y la biodiversidad”.
García destaca el índice de las estadísticas, que indican que en Panamá ha habido más muertes causadas por perros que por cocodrilos en los últimos 50 años.