Madre transforma su vida cultivando café en la comarca
La historia de superación de Ilda Salinas, una mujer de 57 años de la Comarca Ngäbe-Buglé, quien ha logrado sacar adelante a su familia a través de la producción de café orgánico fue destacada por el Ministerio de Desarrollo Social de Panamá.
Beneficiaria del programa Red de Oportunidades, Salinas dedica sus días al cultivo y procesamiento del grano, encargándose de cada etapa: desde la cosecha hasta la molienda. Con este trabajo, ha podido sostener el hogar y apostar por la educación de sus hijos.
En su pequeña parcela, ubicada en el corregimiento de Peña Blanca, la productora realiza un proceso completamente artesanal. Recolecta los granos, los seca, los pila en un mortero de madera, los tuesta y finalmente los muele, obteniendo un café listo para el consumo.
Con más de una década dedicada a esta labor, ha logrado que dos de sus cuatro hijos cursen estudios superiores en la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi), mientras que el menor continúa su formación en nivel medio.
A pesar de haber cursado solo hasta segundo grado de primaria, Ilda Salinas mantiene un objetivo claro: que sus hijos sean profesionales. Para ello, trabaja diariamente en el cultivo de más de 2,000 matas de café, que le generan alrededor de 600 libras anuales, comercializadas a tres dólares cada una.
Su producción se caracteriza por ser orgánica, gracias a las capacitaciones recibidas a través del MIDES, lo que le permite utilizar fertilizantes naturales y agregar valor a su producto.
En su búsqueda por mejorar, recientemente incursionó en el cultivo de café geisha, una de las variedades más finas del mundo, que ha alcanzado altos precios en mercados internacionales. Aunque su producción aún es limitada, considera este paso como una inversión a futuro.
El programa Red de Oportunidades beneficia actualmente a más de 42 mil panameños, en su mayoría mujeres, mediante transferencias económicas que contribuyen a la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo, especialmente en áreas vulnerables.
Además del apoyo económico, la iniciativa promueve el desarrollo de emprendimientos sostenibles, fortaleciendo la economía familiar y generando oportunidades de crecimiento en comunidades rurales.
Historias como la de Ilda Salinas reflejan el impacto de estos programas, donde el esfuerzo, el acompañamiento institucional y la educación se convierten en herramientas clave para construir un mejor futuro.