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Más de 10 mil nidos de tortugas son protegidos en Los Santos

26 de septiembre de 2026

Un ejército de biólogos y guardaparques libra una batalla contra el tiempo en las costas panameñas para salvaguardar cerca de un millón de huevos de tortugas lora y verde. El Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE) mantiene bajo rigurosa custodia más de 10 mil nidos en el Refugio de Vida Silvestre Isla Cañas y la Zona de Reserva Playa La Marinera, en el distrito de Tonosí. En lo que va de septiembre de 2026, el éxito de eclosión ha permitido liberar más de 36 mil neonatos al océano Pacífico.

Las acciones de conservación en ambas áreas protegidas benefician principalmente a la tortuga lora o golfina (Lepidochelys olivacea) y a la tortuga verde (Chelonia mydas). En Isla Cañas, biólogos y guardaparques del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) junto a la Policía Ambiental cuidan 419 nidos en el vivero artificial. Por su parte, en La Marinera, “al no tener la necesidad de reubicar y estar todos los nidos a lo largo de la playa, es difícil dar una cifra exacta, pero seguro hay más de 800 mil huevos”, destacó Maylin Rivera, bióloga marina del SINAP.

Las labores de protección exigen patrullajes continuos durante la noche para rescatar los huevos en zonas vulnerables y trasladarlos a viveros controlados. “Desde las seis de la tarde hasta las seis de la mañana se intensifican los monitoreos. Al caer la noche, el equipo técnico y los guardaparques patrullan continuamente toda la playa, registrando cada hembra que llega para anidar”, explicó Rivera, destacando que estas acciones buscan garantizar un éxito del 85% en la fase de eclosión.

El proceso de incubación toma entre 45 y 60 días, período en el cual los especialistas monitorean aspectos clave como la humedad y la temperatura para asegurar la nacencia. Además, el control térmico es fundamental, dado que la temperatura del nido determina la proporción de sexos: temperaturas más elevadas favorecen el nacimiento de hembras, mientras que las más bajas producen una mayor cantidad de machos.

Las dinámicas de conservación varían según las características del terreno y la interacción humana en cada zona protegida. En Playa La Marinera, la ausencia de asentamientos humanos permite que la mayoría de los nidos permanezcan in situ, mientras que en Isla Cañas la cercanía comunitaria exige intervenciones distintas. “Acá sí hay población, residencias, contaminación lumínica, sonora, animales domésticos, con los cuales se ha venido haciendo un trabajo de educación ambiental”, afirmó la especialista.

Los científicos recuerdan que los neonatos utilizan el campo magnético terrestre y la luz natural para iniciar su trayecto al mar y memorizar su playa de nacimiento mediante la impronta geomagnética. Este mapa interno de orientación es el que permitirá que las tortugas, al alcanzar la edad adulta, regresen a estas mismas costas panameñas para depositar sus propios huevos y continuar con el ciclo reproductivo.

Desde el Ministerio de Ambiente reiteran la importancia del apoyo ciudadano y de los visitantes para garantizar la supervivencia de las especies durante las arribadas masivas. “El mensaje es reiterativo de protección y conservación, no acercarse si ves a una tortuga anidando, no molestarlas, guardar distancia, no usar luces, ni flashes, no saquear sus nidos, no tocar a los neonatos. El respeto y la convivencia a la fauna silvestre es una responsabilidad de todos”, concluyó Rivera.

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