Anécdota al estilo panameño
En esta vida plagada de sinsabores, lo mejor es ignorar problemas, succionar sorbos de humor y reír.
Recientemente sucedieron hechos que me inducen hacer este comentario anecdótico.
El viernes asistí, en el Santuario Nacional del Corazón de María, al sepelio del periodista Rubén Darìo Murgas Torraza, poco antes, Karlina Gonzàlez recepcionista de la empresa donde escribo pendejadas, me ofreció café que rechacé alegando que esa bebida me da “miadera”.
Al sepelio llevé pañuelo por si tenía que llorar y observé una iglesia llena “de bote en bote” y, entre asistentes, un político que intenta inscribir un partido.
Tropecé con un comerciante apellidado Malca que dijo tener 95 años y, entre otros, un excompañero de la Estrella de Panamá [un periódico en Panamá] que, al comentar la multitudinaria concurrencia, me dijo: “Don Emilio cuando usted muera haremos la misa en el Estadio Rommel Fernández”. Este coliseo se ubica en el sector capitalino de Juan Díaz.
* El autor es periodista.