¿Carrera o Propósito?
En Panamá, muchos jóvenes llegan al último año de secundaria con una pregunta que pesa demasiado: “¿Qué voy a estudiar?”. Pero quizá estamos haciendo la pregunta equivocada. Antes de elegir una profesión, deberían preguntarse: “¿Quién quiero llegar a ser y qué puedo aportar al mundo?” La orientación vocacional no puede reducirse a una prueba de intereses y una lista de carreras.
Desde la psicología, implica autoconocimiento, descubrimiento de talentos, valores, habilidades, toma de decisiones y construcción de un proyecto de vida. Aquí surge un desafío educativo: la inteligencia emocional debe caminar de la mano con la cognición.
No basta con enseñar a gestionar emociones. Necesitamos jóvenes capaces de pensar críticamente, liderar, emprender, resolver problemas y convertir sus talentos en oportunidades. Las cifras deberían hacernos reflexionar.
Un estudio de la Universidad Tecnológica de Panamá reportó un 51,3% de abandono en determinadas carreras de ingeniería de la cohorte 2000-2004. Es un dato histórico y específico, pero revela una realidad que no podemos ignorar: una decisión vocacional mal acompañada puede tener consecuencias. Nuestros colegios deben formar jóvenes capaces de liderar su vida, descubrir su talento y encontrar sentido en lo que hacen.
Porque el éxito no consiste únicamente en conseguir un empleo. Consiste en saber para qué queremos utilizar nuestros talentos. Y entonces queda una pregunta que como sociedad debemos atrevernos a responder: ¿Qué futuro estamos construyendo si enseñamos a nuestros jóvenes a ganarse la vida, pero no a encontrar una razón para vivirla?