EDITORIAL : Las cosas que nos unen
El país se viste hoy de rojo. El orgullo nacional está en su nivel más alto por la segunda participación de la selección nacional de fútbol en un Mundial. Cuando ruede el balón, en el primer partido contra Ghana, todo se paralizará. Es un momento de unidad donde se mezclarán múltiples sentimientos y emociones a favor del esfuerzo de los jugadores nacionales, que ya dieron durante la fase de clasificación toda clase de alegrías. No es un torneo fácil, pero Panamá llegó a su segundo Mundial por su planificación, talento y tenacidad. Nada le ha sido regalado. Así como el himno, el escudo y la bandera son símbolos sagrados y venerados, la “roja” como se le conoce a la selección, es hoy un motivador de los mejores vibras y deseos. El pitazo inicial marcará un camino sin retorno donde hay que darlo todo.