EDITORIAL : No son tiempos de recriminaciones
La tragedia exige. El Estado con todas las organizaciones del gobierno, la empresa privada, organizaciones no gubernamentales y particulares se han involucrado en la tres de asistencia y apoyo a los miles de panameños que perdieron sus casas, negocios, pueblos e historias de vida.
La reconstrucción no solamente es material, también es física y espiritual. Como ha ocurrido en el pasado, con otras situaciones de crisis, comienza a surgir voces que descalifican o utilizan el insulto para expresar sus desacuerdos o descontentos. No es tiempo de recriminaciones.
Por el contario, sin dejar de exigir, vigilar o supervisar hay que mantener el espíritu de solidaridad y el voluntariado sin contaminarlo con la politiquería que siempre se aparece en el escenario. La prioridad es la gente afectada. Lo otro, no nos debe distraer.