El mito de la estabilidad económica en la “clase media”
La fragilidad financiera no distingue clase social y la llamada “clase media” es en realidad una de las más vulnerables. Basta un accidente, una hospitalización o una incapacidad temporal para que cualquier presupuesto se desmorone. Ahí es en donde nos podemos dar cuenta que clase media no somos. En sociedades donde los seguros son insuficientes y el ahorro es precario, una factura médica puede evaporar años de estabilidad y empujar a familias enteras hacia la bancarrota.
El espejismo de la estabilidad alcanza incluso a figuras célebres que desde nuestro pequeño Panamá parecen infalibles. Casos como el de James Van Der Beek o Shannen Doherty revelan que ni siquiera una carrera en Hollywood garantiza blindaje financiero ante emergencias.
Enfermedades, litigios o tratamientos médicos han puesto en jaque a actores cuyos ingresos eran millonarios. Si eso ocurre en la elite de Hollywood ¿Qué queda para quienes dependemos de un salario fijo para sostener hipotecas, préstamos y gastos cotidianos? El problema es que confundimos estabilidad económica con ausencia de crisis. Pero la verdadera estabilidad requiere sistemas de protección social, educación financiera y políticas que contemplen el riesgo real de enfermarse o accidentarse. Mientras eso no exista, seguiremos viviendo en una burbuja de bienestar, creyéndonos estables hasta el día en que la vida nos demuestre lo contrario.
La autora es periodista.