El sonido de la armonía y el afilador de Tijeras
El clásico sonido de la pequeña armónica de plástico ponía en alerta a las amas de casa anunciando la llegada al barrio de Don José, un español de Galicia afilador de cuchillos y tijeras.
Su rostro estaba curtido por el sol, con un cigarrillo que aspiraba con pasión, para mitigar el cansancio a medida que avanzaba por las calles del barrio. Pedaleando su bicicleta de color negro, se transportaba por los barrios populares y exclusivos.
La bicicleta la adaptó para afilar de una forma artesanal, utilizando la llanta trasera, que conectaba el aro, para que girará a gran velocidad al paladear de manera estética, y de esta manera la piedra de afilar giraba. Era un emprendimiento para ganarse el sustento diario.
El trabajo de afilador de cuchillos y tijeras tuvo su época en siglos pasados, fue una profesión que hoy es recordada, pero desapareció con los años, era realizada por algunos extranjeros españoles (gallegos) que trajeron a Panamá este oficio.
Había otros que idearon confeccionar un cajón de madera que cargaban en el hombro, y le incluyeron la piedra de moler, que giraba mediante un pequeño motor. El trabajo de afilar los cuchillos y tijeras era garantizado, con un filo duradero para estos utensilios.
Entre sus clientes frecuentes estaban además de las amas de casa, barberos, sastres, chef y cocineros, como igual los cortadores de monte.. El costo era desde 1 dólar hasta 3 dólares.